Viaje a japón

Acerca del país

Cambio de divisas

Actualmente el cambio está a 115 yenes por euro. En una oficina de cambio en Barcelona logré obtener 110 yenes por cada euro, si bien lo normal es que el cambio oscile entre los 105-106 yenes por euro, si lo cambias en una oficina de cambio. Si lo cambias en el aeropuerto, en un oficina que pone que no cobra comisiones, el cambio sale 95 yenes euro… no lo entiendo mucho.

Existen varios supermercados con cajeros para cambiar la moneda: 7eleven, Lawson, Family Mato… Están super extendidos, así que teniendo tarjeta de crédito, no deberíamos tener problemas de efectivo.

Hay carteles de prohibición por doquier… aunque no se les haga mucho caso.

No está permitido fumar en la calle. Si bien, he visto en varias ocasiones a alguien que pasa fumando por encima de la señal.

Señal de prohibido fumar en Japón
Señal de prohibido fumar en Japón
Multa de 2000 yenes por fumar en Tokyo

Sin embargo, en las cafeterías y en algunos recintos públicos, suele haber zonas habilitadas para fumadores. Básicamente, como los areneros de los parques para que caguen los perros.

Espacio para fumadores en cafetería de Japón
Espacio para fumar en la calle en Japón

También he visto carteles indicando la prohibición de circular en bici por la acera… aunque no les hacen mucho mas caso que al cartel de prohibición de fumar…

Señal de prohibido andar en bicicleta en Japón
Gente andando en bicicleta sobre señal de no andar en bicicleta en Japón

Otra cosa curiosa es que hay bastante gente que deja la bici sin candado en la calle. No es una regla general, he visto bicis sin candado y con candado, todas mezcladas en la misma zona. Incluso he visto bicis apoyadas contra la pared y con el candado en la cestita, como la bici verde de abajo.

Bicicleta con candado en la cestita en Japón
Aparcamiento para bicis en Japón
ESTO es un aparcamiento de bicis, y los demás son tonterías.
Bicis sin candado en casa japonesa
coches comprimidos en Japón
Además de las bicis, resulta curioso que los coches de aquí están algo comprimidos…
Señal de prohibido escupir al conductor del tren en Japón

Este cartel estaba en una columna de una parada de tren. No entiendo lo que pone… pero ¿no debería ser necesario prohibir estas cosas en un país civilizado no?.

Los habitantes de japón tienen fama de respetar mucho las normas. Y en general, el sentido del honor y el respeto está muy arraigado, a mi parecer, bastante más que en España. No obstante, no hay dos personas iguales. Como mucho hay tendencias y a veces ni si quiera eso. Para muestra un botón: estaba yo en los baños (son una especie de spa español) del hotel esperando para entrar en un recinto dónde sólo podía haber una persona. Yo no sabía que sólo podía entrar una persona. Ví que el hombre que estaba dentro iba a salir y yo me puse a esperarle para entrar. Justo cuando voy a entrar se me adelanta un japonés (en España colarse), yo, que todavía no sé que hay que entrar de uno en uno, le sigo. El japonés se da la vuelta y me dice que sólo puede entrar una persona. Yo, que no sé decir en japonés «y tu madre que tal mea», me quedo con las ganas y espero paciente y respetuosamente mi turno.

/

Recordatorios de cosas y alguna que otra disculpa

Señal de peligro al coger un ascensor con mascota en Japón
Está bien que te recuerden estas cosas… por si acaso…
Señal para que prestes atención en Japón
Entiendo que este cartel es un recordatorio de que prestes atención a la vida en general. En España no recuerdo haber visto nunca uno de estos.
Señal con instrucciones sobre lo que hay que hacer si se te cae algo en la vía del metro, en Japón
Este cartel lo ví en el metro. Juraría que he visto uno de esos juguetes en Toy «R» Us.
Cartel pidiendo disculpas porque la máquina no funciona, en Japón
Un hombre apesadumbrado nos pide disculpas porque la máquina tragaperras está averiada.
Señal indicando peligro de golpearnos la cabeza al bajar la escalera
En lugar de llamar a japón «El país del sol naciente», después de este viaje lo llamaré «El país de los golpes contra tabiques». Si mides más de 1.70, mejor vete con casco.
Marca en el suelo con indicaciones para andar, en Japón
Tras más de un año viviendo en japón, en este viaje lo he comprendido. La marca amarilla que hay por todas las aceras de japón, significa que tu debes avanzar por la izquierda. Así que por la acera de peatones, también hay dos carriles. Eso. Es. Órden.

La bebida y la basura

En japón hace muuucho calor. En verano, verás a mucha gente secándose el sudor del cuello y la frente con un pañuelo. Así, que con tanto sudar, las ciudades están llenas de máquinas expendedoras de bebida. Y esos son los únicos sitios dónde he visto papeleras. Así que si tienes algo que tirar… aprovecha!

Máquinas dispensadoras de bebida en Japón

Además, aquí pude probar una especia de fanta de melón (Suntory es algo así como la fanta japonesa, aunque también hacen cerveza). Creo que lo petaría en España…

Fanta de melón
Fanta de melón

Durante mi estancia aquí me he dado un atracón de bebidas azucaradas. Esta es mi selección de bebidas azucaradas del año:

Sabrosa bebida azucarada japonesa Bikkle
Bebidas azcuaradas muy ricas de Japón
Te con leche, en Japón

Tiendas

Una tienda que me gustó bastante fue Tokyu Hands. Al contrario de muchas tiendas de japón aquí hay bastantes cosas útiles. Aquí ĺe compré unos palillos para comer a un amigo. No le compré los más caros, y me odio por ello, vaya mierda de amigo soy. Pero es que los más caros valían casi 300 euros. Unos palillos! De Madera! JODER!

Y ya que estamos… pasé por delante de una tienda de origen japonés, bastante interesante…

Tienda con artículos Tenga en Osaka

No entiendo el texto del cartel de abajo, pero por las imágenes y los colores, tiene toda la pinta de que en esta tienda venden… ¿desbrozadoras para mujeres?. Mujer, tú que me lees, ya no tienes ninguna excusa para no desbrozar.

Desbrozadora japonesa para mujeres

Cambiando de tema… como crees que se llama en japón a las relojerías…?

Relojería japonesa

Me ha dado la sensación de que en japón hay una gran tendencia a permitir probar las cosas. Los viajeros cansados se sientan en las sillas de masaje de los centros comerciales, puedes probarte unos auriculares intra aurales (y confiar en que el que lo hizo antes usase bastoncillos), o dar un paseo con un McLaren (el de la foto estaba aparcado, pero cinco minutos antes pasó alguien conduciendo otro ferrari azul por la misma calle).

Auriculares para probar en centro comercial japonés
Tienda Ferrari en Osaka

Y como no, aproveché para probar uno de esos fantásticos aparatos de masaje vibratorios. casi 800 euros el juguete. La dependienta me dijo que lo usaban en hospitales, y cuando apoyaba una botella con agua sobre la parte negra que está bajo mi pierna derecha, esta no se caía pese a la vibración, sino que permanecía en el sitio. Y el agua no vibraba, en plan cada gota a su bola, sino que las gotas de agua orbitaban ordenadamente alrededor del eje de la botella. Expo de Sevilla, chúpate esa.

Le comente a Hanae, una amiga que hice en japón, que en España estaría mal visto sentarse en estos aparatos de masaje del centro comercial, sobre todo porque era evidante que no lo ibamos a comprar. Ella se sorprendió de que en España lo viesemos así, y me respondió que en japón no está mal visto, sino más bien todo lo contrario, es una forma de hacerle publicidad al establecimiento. Me encanta la lógica japonesa.

Máquina masajes japonesa
Alfombrilla ratón Japón
Alfombrillas para el ratón con diseños «exclusivos…».
Disfraces Halloween Japón
La modelo del disfraz tiene exactamente la misma cara con los tres trajes! Ni con photoshop…

La seguridad

Japón es un lugar enormemente seguro. Y eso es algo maravilloso para alguien despistado como yo.

Precisamente, por ser tan despistado, varias veces me he parado, he abierto la mochila y he comprobado que llevaba conmigo todas las cosas: cartera, ropa, dinero, llaves de casa en España, pasaporte… y en una de estas comprobaciones… Cagadón!. ¡Saqué la funda donde tenía el pasaporte y no lo volví a meter!. Me dí cuenta una hora después, precisamente gracias a una de estas revisiones constantes. Una hora después de haber dejado los documentos en mitad de la calle… ahí seguían estando!.

De todas formas, curiosamente, estando en el hotel, me senté al lado de un japonés. En el momento en que me aproximé al lugar donde estaba sentado, agarró su bolsa de deporte y permaneció con ella cogida durante un par de minutos.

En otra ocasión, en un café llamado Tully’s Cafe (una especie de Starbucks), me senté en una mesa cerca de una mujer con su hija. Automáticamente, ella cogió el bolso que tenía sobre la mesa y se lo puso en el regazo. Perfecto. La estrategia de los ladrones de bolsos en Tokyo es pagar seis euros por un refresco de agua con azucar para robar a los clientes delante de sus narices.

Pasaporte olvidado en una calle de Japón

Aunque se puede resumir que Japón en general es un lugar seguro, como en todo, hay excepciones. Un día, al pasar frente a un Starbucks ví a un policía salir agarrando firmemente a una mujer extremadamente delgada del brazo. La llevó hasta su coche patrulla y se fueron. Tenía toda la pinta que la mujer había estado intentando robar y la pillaron.

A los policías no me atreví a sacarles una foto, pero me llamó la atención que fuesen con un palo estilo katana, en plan disusorio. Les llega desde la cintura al esternón. Creo que disuaden más las recortadas de los mossos de escuadra que hay al lado de Sagrada Familia, pero los palos se mimetizan más con el paisaje.

La hospitalidad

Es muy probable que al preguntar a algún japonés dónde está cierto lugar, este nos acompañe hasta la misma puerta. Si un japonés decide ayudarte, se lo tomará muy en serio :).

Lo que ya rebasó el infinito fue cuando estando en Tokyo fui a que me hicieran acupuntura en un centro especializado para unas molestias que tengo en el hombro. Durante la sesión, entablé conversación con el acupuntor, y cuando terminamos él y su mujer me invitaron a comer, y me regalaron dos bolsas llenas de te chino de altísima calidad. También me dieron un descuento para ir a ver una exposición del Estudio Ghibli. ¿Habeis estado alguna vez en el piso 52 de un edificio? La exposición era en esa planta, en el Tokyo City View.

Entrada a exposición del estudio Ghibli
Planta 52 del Tokyo Sky View
Comida con amigos japoneses
Vista desde el piso 52 del Tokyo Sky View
Neko Bus de estudio Ghibli

En otra ocasión me dejé el teléfono olvidado en un pequeño bar de Kusatsu. El dueño del local era hombre ya bastante entrado en años. Cuando me dí cuenta, volví al bar, pero no reconocí la fachada, y pasé de largo. El hombre, que debió verme pasar salió del bar y echo a andar detrás mía para devolverme el teléfono. Sin embargo, no quería darme un grito para llamar mi atención, así que estuvo andando detrás mía y cuesta arriba unos 300 metros. Cuando ya empecé a no reconocer dónde estaba, me dí la vuelta y me lo encontré a escasos metros de mí totalmente extenuado.

Estando en Tokyo me alojé en un hotel cápsula que no tenía lavadora. Estuve andando veinte minutos hasta llegar a una lavandería, pero no tenía jabón ni entendía las instrucciones. Le pedí ayuda a una chica que paseaba por la calle. La chica regresó a su casa, cogió algo de jabón y se ocupó de indicarme paso a paso como debía usarlo para limpiar mi ropa 🙂

Claro que a veces un acceso de amabilidad resulta un poco raro. Andando por la calle, una ambulancia pasó a mi lado. En españa, van a toda pastilla y la gente hace lo que puede para dejarla pasar. Aquí, la ambulancia tiene un sistema de megafonía que permite al copiloto solicitar amablemente al resto de coches que se hagan a un lado. La misma situación se repitió unos días más tarde. Pero esta vez no fue una ambulancia, era la policía secreta que había puesto la sirena encima del techo del coche y pedía por favor a la gente que se apartase.

Estando en Tokyo, decidí ir a los onsen de Kusatsu. En la ida todo fue perfecto. Pero en la vuelta me desorienté. En una de las ocasiones en que pregunté a alguien por el camino a seguir, tuve la suerte de encontrarme con 加島 洋子 (Kashima Hiroko), que casualmente también iba a Tokyo a trabajar. Además de hacerme de guía y regalarme unos divertidos momentos, hizo gala de su hospitalidad dándome unas galletas típicas japonesas, un té frío, y un paquete de chicles que mira tú, me gustaron mucho más que los de España. Hiroko me dijo 旅は道ずれ (tabiha michi zure), y no podría estar más de acuerdo: la buena compañía es el camino más corto.

Amiga Tokyo
Regalitos de comer en Japón

La comida

Me doy un homenaje y me como un ramen por 900 yennes. Luego me entero de lo que ya me venía venir, que es un precio caro. Realmente, he pagado por un plato que aquí no es exótico lo mismo que pago en España, donde sí que es exótico, aunque con una diferencia, con el ramen de 900 yennes de aquí, quedé sin hambre. De las dos fotos siguientes, el ramen es la primera y el domburi la segunda.

Luego le he ido cogiendo el punto a esto, y por 550 yenes me he comido un domburi maravilloso en la cadena Yoshinoya.  Para mi gusto, esta es la cadena que tiene el mejor Curry (al margen de los pequeños restaurantes especializados). Me he quedado a gusto comiendo, aunque eché en falta que hubiese wifi.

Como ya habrás sabido, mi querido lector, las tres palabras de arriba del panfleto son: umai, yasai y hayai: sabroso, barato y rápido.

Cadena de comida rápida japonesa: Yoshinoya
Folleto informativo sobre comida rápida japonesa
Ramen japonés

Otra cadena de comida rápida, sabrosa y barata es Nakau Udon.

De todas, formas, la cadena de comida rápida y barata (aunque pienso que nutritiva) que más me gustó, y que estaba muy extendia por Tokyo se llama SukiYa. Suki significa gustar, y ya significa tienda, sería algo así como tienda de cosas gustosas.

También me tomé un pollo con arroz y curry por siete euritos en Coco Curry, una cadena que hay aquí. Francamente, me gusta más el que me tomo en España, pero de lejísimos. Claro que en España voy a un pequeño restaurante tradicional japonés y el de aquí está hecho por una cadena tipo McDonald del arroz con curry. Se nota que el de España está hecho con cariño.

Coco Curry, cadena de curry japonesa
Curry con cerdo
Helado Kakegori, en Japón
El Kakegori. Basícamente es hielo picado que riegan con un chorrito de sirope. Más fácil imposible, pero oye, ¡mola mucho!
Tomates vendidos por unidades, en Japón
En japón es muy complicado comprar un kilo de tomates… adivina por qué.
Snacks de algas desecadas, en Japón
No sé muy bien si me comí un snack de algas o un snack de pescado. Creo que eran algas… No obstante, aunque costaba bastante cortar el alga con los dientes, estaba rico 🙂
Snack de pulpo desecado, en Japón
Otro snack. Esta vez, pulpitos desecados.
Comida en kombini en japón
¿Quieres ir de baratillo? En los supermercados Family Mato y Lawson, hay mesas para que puedas comer dentro e incluso enchufar el ordenador. Si me hubiese puesto las pilas, hasta te puedes conectar a internet, pero no entendía muy bien el panfleto explicativo de como hacerlo y ya me dió vagancia preguntar. Con el siguiente almuerzo yo (varón de 80 kg) que tenía hambre, quedé bien: tres oniguiris y un te con leche. Total: 4 euros y medio.
Los onigiris son el bocadillo de jamón con queso japonés. Son un triángulo de arroz con corazón generalmente de pescado envuelto en algas. Quitan el hambre y son super sanos.

El fucking internet

Ninja Card, para tener internet en Japón

Jazztel me hizo una putadilla para este viaje. Antes de venir, dí de alta el servicio de roaming. Me dijeron que funcionaría en Japón. Pero además de no funcionar en japón y no saberlo el técnico que me atendió, si hubiese funcionado, yo tendría que haber hecho una configuración adicional en el teléfono, y como no lo sabía es tampoco me hubiese funcionado.

Afortunadamente, el servicio de datos no me funcionó. Digo afortunadamente, porque consumí 270 Kb de datos, por los que me va a tocar pagar 22.5 euros. Ole tus huevos Jazztel.

Finalmente, en Nippon Travel Agenci pude contratar Ninja Sim. Ví de casualidad un folleto al lado del mostrador, y tras configurarlo (la configuración tiene varios pasos y no es tan trivial como meter la tarjeta SIM que te dan y listo), ya pude volver a ser un zombi del móvil.

El hotel

Ya para ir cerrando el día, me recojo en el sobre; nunca mejor dicho, porque una forma económica de alojamiento en japón son los hoteles capsula.

En Osaka, por no complicarme la vida, he ido a uno bueno, me ha costado 32€. Por 25€ podía haber encontrado, pero ya estaba cansado y no quise dar más vueltas.

Y sorpresa! tiene uno de estos fantásticos retretes japoneses…

Interior de cápsula en hotel japonés

Estos retretes se calientan automáticamente para que nunca te sientes sobre un plástico frío, y tienen controles para regular la potencia y dirección de un chorrito de agua limpiadora, para después de hacer la faena. Lo de que puedes regular la dirección lo descubrí algo tarde, tras un largo proceso de reajuste de mis posaderas…

Retrete eléctrico japonés
Mando retrete japonés
Cisterna retrete japonés

En cuanto al alojamiento, cuando llegué a Tokyo desde Osaka, cambio bastante. En Tokyo la vida es bastante más cara. En Tokyo pagué 30 € por el más barato, en Ikebukuro y 47€ por el más caro, en Shinjuku. El hotel cápsula de Ikebukuro estaba bastante bien. Lo único que te sablaban por usar la lavandería que costaba algo más de cuatro euros. En el mapa de google maps que te paso, este hotel está en rojo.

Los mejores hoteles cápsula en los que estuve son los de la cadena anshin oyado. Estos cuestan entre 4500 yen y 5500 yen. La diferencia entre pagar un precio u otro es la calidad de la cama donde vas a dormir. Ummm… a mí esto me parece un engaño para turistas. En la peor cama dormí maravillosamente, y pagar 1000 yenes por unos centímetros de futón, me parece absurdo. En todos estos hoteles el wifi funciona aceptablemente bien, y en los de anshin oyado tienes bebida gratis, y sillón de masaje gratis. Además en el Anshin Oyado de Shimbashi el check out es a las 12:00, lo cual me vino estupendamente para recuperarme y escribir esta redacción 🙂

Caminando por la calle encontré un hotel que supuestamente que costaba 2500 yenes. ¿Un hotel que no es un hotel capsula por menos de 25 euros la noche en el centro de Osaka???

Lamentablemente no… eso es lo que valía el parking. La noche valía 25000. Aunque mientras que la recepcionista escribía la cantidad para que yo la entendiese, estaba bastante animado de que pudiese costar sólo 2500… tengo que mejorar mi japonés…

Hotel Osaka

La luz

Tengo una teoría de la evolución para Japón. La luz que hay en Japón, es super fuerte. Yo que no suelo usar gafas de sol, la sufrí bastante e iba con los ojos achinados a todas partes. Así que por eso ellos tienen los ojos rasgados y oscuros. Chupate esa, Darwin!.

Me recuerda al juego Mirror Edge, ambientado en japón. En él, eres una chica que va saltando de edificio en edificio (aquí hay muchos edificios cercanos y calles estrechas, por lo que esto es más o menos viable en algunas zonas). En el videojuego, al salir de un recinto cerrado, hay un fundido a blanco para emular que la luz del exterior nos deslumbra. No lo entendí mucho al jugar (aunque el efecto le iba muy bien al juego), pero ahora me queda claro.

Videojuego japonés Mirror Edge

Interneto cafe

A estos sitios les dedico una sección a parte. ¡Me encantan!. En japón hay unos lugares mágicos pertenecientes a la cadena media cafe popeye. Por casi cinco euros la hora tienes, toda la bebida que quieras, granizados en dos sabores, conexión a internet, biblioteca de mangas, y todo ello en un habitáculo “más o menos privado” que cuenta con un sillón de masaje reclinable.

Estos son los precios:

Tarifas cibercafé Japón

Os presento el paraíso:

Cibercafé Japón

Como se puede ver, es posible pasar la noche en el café, aunque si cojes la modalidad más cara (quieres dormir en un sillón de masaje o en un habitáculo con suele acolchado) te sale parecido al hotel cápsula. Si coges la opción más barata (una silla reclinable junto con los demás clientes) te cuesta la mitad que el hotel cápsula. En una ocasión estaba muy cansado y me quedaba bastante distancia para llegar al hotel, así que pasé la noche en uno de estos cibers. Decidamente, no mola. Aunque estaba en un habitáculo de suelo acolchado, es tan pequeño (o yo soy tan grande) que no dormí tan bien como en el hotel cápsula (sin ser este último una maravilla). Además hay ruido constante del aire acondicionado, puertas abriéndose y cerrándose… Tengo la sensación de que los japoneses son capaces de dormirse con solo cerrar los ojos. Aunque esten en vertical. Yo no soy capaz…

Los animales

Aquí he ido a unas cafeterías donde hay animales. En la primera había buhos. La entrada eran 13 euritos e incluía consumición y una horita con los buhos. Aprendí alguna cosa interesante que me será útil en el futuro, como que los buhos ven en dos dimensiones y giran la cabeza describiendo círculos para poder ver en tres dimensiones.

Eran todos bastante ariscos, menos uno, de cuatro meses. Así que me tomé su tiempo a ver si hacia amistad con él… y no se pudo resistir al Monteserín Touch.

Cafetería con buhos en Japón
Neko café en Japón
gato durmiendo japon

Tenía curiosidad por visitar un neko café (neko es gato en japonés, así que un café de gatos). En mi imaginación todo encajaba como una experiencia super bonita jugando con los gatos y tal. Pero no contaba con que los gatos no son especialmente sociables, sobre todo si están hasta los huevos de que les hagan carantoñas. Si tienes un gato sabrás que es imposible no balancear algo con forma de ratón delante de sus ojos sin que intente cazarlo. Bien, pues los gatos de aquí pasan olímpicamente.

Así que me quedo con la idea de que un neko café es un buen lugar para ir a tomar algo rodeado de gatos, pero no un parque de atracciones donde jugar con ellos.

También estuve en un dog café. ¡Qué desilusión! no es un sitio lleno de perros. Es una cafetería normal y corriente donde puedes entrar con tu perro (y la mayoría de la gente estaba con su perro). También tenía una especie e miniparque para los perros.

El transporte

El metro es más o menos caro. Pagas en función de la parada de metro a la que vas. No todas las estaciones tienen un mapa con sus nombres escritos con nuestro abecedario, así que es posible que a veces necesites ayuda. En general, una vez descubres cuanto cuesta ir a tu estación de destino, introduces el importe en la máquina, pulsas en el botón o en la pantalla táctil la cantidad correcta (por si no metiste el dinero justo) y se acabó.

Si tienes dudas, al lado de los tornos giratorios suele haber un encargado a quien puedes preguntar.

Mapa de metro en japón

Me ha llamado mucho la atención que en algunos trenes existen vagones sólo para mujeres. Es bastante conocido el fetiche de algunos hombres por meter mano a una mujer entre la confusión de la multitud que está dentro del vagón. Supongo que esta es la solución japonesa al problema:

Vagones de tren sólo para mujeres en Japón

Y ya que hablamos de mujeres… al margen de que son muy bonitas y tal… tienen un curiosa tendencia a arquear las piernas, ¿no?

Piernas arqueadas de japón

Para ir de Osaka a Tokyo, me cogí un Shinkansen. Tengo entendido que si lo compras antes de llegar a japón te sale más barato, pero la organización no es mi fuerte, precisamente. Resultado: unos 235 euritos por ir a Tokyo desde Osaka y volver.

Estación Shinkansen Osaka

El tren bala sale cada 10 minutos, en mi caso se retrasó porque había fuertes lluvias. Cuando miras por la ventanilla no hay mucha diferencia entre ir en un tren bala y un Talgo. Pero, aunque el tren va muy en línea recta, yo tenía la sensación en los pequeños virajes de que primero se movía mi cuerpo y luego mis intestinos, como si te tirases en paracaídas.

Una vez dentro el tren, me llama la atención que cuando el revisor entra en un vagón, se inclina para hacer una reverencia. Al salir, se da media vuelta y vuelve a hacer otra reverencia. Eso en todos los vagones… y tiene 16 vagones… con lo cual son 32 abdominales para recorrer el tren, 96 abominles si se le olvidó algo en el primero y lo descubrió en el último, y casi 200 si tiene le día tonto y le ocurre un par de veces.

Algunas recomendaciones prácticas para viajar

Para viajar, he ido con lo justo, he utilizado la mochila que uso todos los días para ir al trabajo. Tiene una rejilla para que no se apoye directamente sobre la espalda y evitar sudar demasiado y no es más grande que una mochila de ir al colegio. Esto es maravilloso porque he tenido mucha libertad de movimiento.

Para el viaje he comprado ropa de secado rápido (ropa sintética que no esté hecha con algodón). Además de secar rápido esta ropa es muy cómoda para una caminata de un día porque transpira más y retiene menos los olores. He venido con un repuesto para cada prenda, por lo que cada dos días debía hacer una colada o repetir prenda (las moscas me encantan, pero hacer amigos japoneses me gusta más, así que porsiaca, no repetí ropa).

Los pantalones, indispensable, con bolsillos de cremallera. Van a estar siempre llenos de cosas valiosas que se pueden caer.

Esta mochila tan pequeña me ha venido bien por su tamaño y el hecho de que tenía muchos compartimentos. Viajo con mi vida en la mochila. Dinero en yenes, el pasaporte, panfletitos que voy cogiendo, alguna minicompra, el ordenador portatil (hubiera sido bueno tener un ordenador más ligero y pequeño…), la ropa del viaje… es importante que todo esté en su compartimento y podemos acceder cómodamente a lo que necesitemos, sacando sólo lo que necesitemos, sin tener que vaciar la mochila para coger algo que está al fondo, que es algo que me ocurría el primer día.

Es importante llevar todas nuestras cosas en su solo bulto, que será la mochila. De lo contrario, si por ejemplo hacemos compras y las llevamos en una mano, es muy fácil dejar las compras olvidadas al hacer un parada.

Por otra parte, como juguetitos tecnológicos llevé el teléfono móvil, y el portatil. El teléfono móvil, utilizandolo con sentido común, puede cargarse con el portatil, así que no recomiendo complicarse la vida llevando una batería externa.

Osaka

Aterrizando

He aterrizado en el aeropuerto de Kansai. Está edificado sobre una isla artificial cerca de Osaka. Para vencer el jet lag he tratado de acostarme tarde la noche anterior y pasar la mayoría del viaje durmiendo. La primera vez que vine a Japón hice justo lo contrario y tuve un jet lag terrible durante una semana. Aquella vez a las tres de la tarde estaba reventadísimo de sueño y me iba a dormir. Luego, a las 22:30 me levantaba pletórico de energía, y así todos los días hasta que logré aguantar hasta la noche sin dormir.

En el aeropuerto vamos todos los pasajeros por el mismo pasillo. Al final del pasillo hay una bifurcación en frente de una mesa con tres hombres. El primero va indicando a unos pasajeros que vayan por la bifurcación de la izquierda y a otros por la de la derecha. Esto es muy raro. ¿El hombre se pasa ocho horas diarias sonriendo y diciendo “por aquí, por aquí” y señalando hacia la derecha, o diciendo “por aquí, por aquí” y señalando hacia la izquierda?. ¿Qué pasaría si no estuviese?.

El segundo hombre tiene un chisme para contar los pasajeros que van llegando.

El tercero no hace nada, debe ser el repuesto.

Tras salir del aeropuerto, me reciben las cigarras. Se escuchan absurdamente alto. Ya se me había olvidado… me gusta 🙂

Del aeropuerto a Osaka Station hay algo más de un hora. El trayecto es bastante insustancial, en autobus.

He ido andando desde Osaka Station hasta Shinshaibashi station. La verdad que el paseo es un poco rollo. En general son todo oficinas, y no hay mucho que ver hasta que no llegamos a Shinshaibashi, donde las calles se empiezan a animar repentinamente. Google Maps me dice que tardo 41 min en llegar andando. Un japonés me dijo dos horas. Yo creo que, con la calma, he debido estar andando un hora y media.
Umeda

Esta es zona de tiendas, dónde además se encuentra la Osaka Station. No confundir con la Shin Osaka Station (o nueva estación de Osaka). El autobus del aeropuerto nos deja en la Osaka Station, pero el Shinkansen nos deja en la Shin Osaka Station.

Cerca de Osaka Station se encuentra el centro comercial Yodobashi – Umeda. Aquí hay bastante tecnología. De todas formas, hay un mito por ahí de que la tecnología es más barata en japón. Realmente, a mí no me lo pareció, en todo caso, incluso más cara. Tiene sentido, el sueldo medio de un japonés es de unos 3000€ al mes, y normalmente en los lugares donde la gente tiene mayor poder adquisitivo, la vida y las cosas son más caras.

Hay algunos productos que seguramente no tienen tanta salida en el mercado español (unos palillos chinos o un futón, por ejemplo) y que te los puedes encontrar aquí. No obstante, en general, en las grandes superficies me encuentro cosas parecidas a las que veo en el corte inglés.

Si quieres irte de compras tecnológicas, a mí me gustaron más los centros comerciales de la cadena bic camera, que el enorme centro comercial de Yodobashi – Umeda.

A destacar también el centro comercial Lucua. Si subes en ascensor hasta la décima planta hay una especie de parquecito donde te puedes sentar y en el que hay unas bonitas vistas. Desde esta planta diez puedes subir unas escaleras mecánicas para llegar a la planta once.

En la planta nueve del mismo edificio hay una librería enorme con sillones para leer antes de comprar y con un starbucks en el centro. Todo muy acogedor.

Vista desde el Lucua Building, en Osaka
Estas son las vistas desde el edificio de Lucua.

En esta zona también están los grandes almacenes de Daimaru, que tiene las plantas 9, 10 y 11 ocupada por la cadena Tokyu Hands, dónde podemos comprar artículos de todo tipo: tecnología, souvenirs: salud y belleza… Tokyu Hans me gustó mucho 😀

Tenjinbashi

Lo primero que hice cuando llegué a Osaka fue ir andando directamente hasta Namba. Hubiera sido mejor dar un pequeño rodeo. Recorrer la calle Tenjinbashi, llena de pequeños puestos de todo tipo: comida, souvenirs, masajes(hay muchos de una hora por menos de 3000 yenes), pachinkos (salas de juego). Es una especie de Dotombori, pero no tan turística, y seguramente por eso la disfruté más. Además, pasa más o menos cerca del castillo de Osaka.

Tenjinbashi-Suji Shopping Street Osaka, Japón

Osaka Jo

El castillo de Osaka, construído en 1583. Cuenta con una interesante historia de luchas y conquistas.

Lago alrededor del Osaka Jo, en Osaka
Vista desde el Castillo de Osaka
Maqueta con Samurais con Escopeta, en el Osaka Jo
Me llamó la atención que en algunas de las reproducciones de las batallas, había samurais con escopeta.
Castillo de Osaka
Maqueta Osaka Jo (Castillo de Osaka)
Escaleras de entrada al Osaka Jo, Castillo de Osaka
Durante la subida de la escalera al castillo, podemos disfrutar de unos chorritos de vapor muy agradables.

Nippon Bashi

Esta es la zona de tiendas tecnológicas de Osaka. Fue interesante, hay muuuuuuchas tiendas tecnológicas, cada una con su estilo propio. De todas formas, entré en varias tiendas y no ví ofertones ni aparatos especialmente genuinos. Todo lo que ví, está también en España, por lo menos, al mismo precio. Nippon Bashi es un lugar por el que recomiendo pasear si tienes tiempo, yo lo disfruté, pero si no te gustan las tiendas de informática no creo que aporte nada nuevo.

Especialidades culinarias de Osaka

Y ya que estoy en Osaka, me he comido la especialidad de aquí: los takoyaki. Salvando muchísimo las diferencias, son una especie de croquetas de pulpo. Sólo que no tienen nada que ver con las croquetas de pulpo.

Tacoyaki, especialidad culinaria de Osaka
Takoyaki, especialidad culinaria de Osaka
Takoyaki, especialidad culinaria de Osaka

También he comido Okonomiyaki. Creo que un ser humano normal podría haber cenado eso y nada más. Yo tenía bastante hambre, así que hice gala de mi estómago asturiano y como en el mismo sitio también vendían takoyakis, por poco más de cinco euros me comí quince pseudo croquetas de pulpo

Especialidad de Osaka, el Okonomiyaki
Esto es el Okonomiyaki, una especie de revuelto frito… que está super rico.

Estos son los precios de los Takoyakis en Tenjinbashi. Vemos que en esta zona, más barata que la media, por 600 yenes puedes comprar 15.

Precios takoyaki en Tenjinbashi-Suji Shopping Street, Osaka

Dotombori

Está al lado de Namba. Estas dos zonas, merece la pena verlas.

Dotombori es una calle llena de restaurantes con fachadas exuberantes. Allí podemos encontrar al corredor de Gilco. Glico es una empresa conocida por sus caramelos. Un caramelo de esta marca suele tener 15,4 kilocalorías, que es la energía que un hombre de 1.65m y 55 kg quemaría para recorrer 300 m al trote.

Este corredor apareció inesperadamente mientras paseaba con mi amiga Hanae. Hanae, si lees esto, nunca te perdonaré que no me dijeses que estaba levantando la pierna incorrecta.

Corredor de Gilko en Osaka
Calle Dotombori, Osaka
Restaurante en Dotombori
Tienda takoyaki en Dotombori, Osaka

Namba

Namba y Dotombori son zonas muy céntricas e interesantes que están juntas. Son zonas comerciales y con muchos pequeños comercios y sitios para comer llenos de vida. En Namba me alojé en el hotel cápsula más barato que encontré en Japón, el. Al lado de este hotel está la pequeña tienda de productos exclusivos de Alicia en el País de las mil maravillas «Alice in Wednesday». También al lado del hotel, hay un Mandarake. Una tienda llena de frikadas varias japonesas (figuritas, anime, manga, etc…).

Mandarake en Namba, Osaka Japón
Tienda Alice on Wednesday en Osaka, Japón

Shinnekai

Aquí está la famosa torre Tsütenkaku, construída inicialmente como parte de un parque temático en 1912, más adelante, en la segunda guerra mundial, su acero fue usado para armamento. Fue reconstruída en 1956.

Los alrededores de la torre tienen mucha vida, merece la pena visitarlos.

Tsütenkaku, torre de Osaka
calle japón

En los bajos de la torre había una tienda que no sé encasillar muy bien entre souvenirs-juguetería dónde tuve la suerte de coincidir con un espectáculo de una chica y su mono. Es curioso que pese a ser en un sitio cerrado, y seguramente tratarse de un espectáculo contratado la chica pasó la gorra al terminar el número, que por otra parte, me encantó 😀

Espectáculo con mono en Japón

Banpaku koen

Mi amiga Kyoko me llevó de excursión a este parque donde, para variar, estaba permitido pisar la hierba. Además del parque había un monumento enorme y raro, un acuario mini zoológico donde algunos animales se mezclaban entre los visitantes, una noria, algunas otras atracciones y varios sitios para comer, algunos de ellos con una plancha metálica en el centro de la mesa que demasiado tarde descubrí que se usaba para freír (la intenté agarrar para abrirla y ver que había debajo… cuando todavía estaba encendida…).

Kyoko y yo en Noria en Osaka
Estatua en Banpaku Koen, Osaka
Pájaros en libertad en zoológico en alrededdores de Osaka
Zoológico con animales en libertad en alrededores de Osaka

Nara

Ciervos del parque de Nara

Tenía una visita pendiente a Nara. Este sitio es muy turístico.

Aquí una foto con un colega japonés, que si os fijais bien, está sonriendo para la foto 😀

En el parque de Nara puedes comprar galletitas para los ciervos por un euro y medio. Aunque es barato y da para un rato, creo que gasté más en comida para ciervos ese día que en comida para mí durante todo el viaje.

Al principio, me quedaba con los ciervos a darles de comer. Pero como soy un manipulador, empecé a dar paseos por el parque mientras le daba comida al ciervo, con lo cual se me hizo el paseo muy ameno y el guía solo me costó una buena comida.

Tobita

El barrio rojo de Osaka. Es una zona diferente, más marginal y dónde la gente ya no sonríe tanto (o eso me pareció a mí ). En japón no hay mucha mendicidad, pero en esta zona hay algo más. Es una zona muy interesante para pasear. Antes de llegar a la zona «roja», hay infinidad de karaokes donde muchos japoneses se desmelenan mientras toman una copa.

La zona roja es un mundo aparte. Mientras vas paseando por sus calles, mujeres sacadas de una revista de modelos, vestidas con kimonos e incluso ropa cosplay, acompañadas de su mama san (su madam) te invitan a hacerles «compañía». Así en cada uno de los muchos «escaparates» con los que cuenta la zona, siempre verás una chica japonesa y su correspondiente Mama san.

Por todas partes hay hay carteles de prohíbido sacar fotos, así que si quereis verlo, habrá que ir.

También en Tobita encontré alojamiento por 950 yenes la noche (8.2€ la noche). Sin embargo el no muy sonriente dueño del hotel, no me dejó alojarme, alegando que no había habitaciones libres :(, aunque no estoy muy seguro de que fuese verdad… al lado había otro hotel por 1600 yenes (14 €) dónde si pude hacer noche.

A ver, el hotel no era para tirar cohetes, pero es que era super económico :). El hombre de la recepción era super amable, y el hotel tenía un baño (para bañarse y ducharse) compartido y otro baño compartido (para el resto de necesidades) en cada planta. La habitación era bastante pequeña, pero cabiendo yo en horizontal, tampoco necesitaba más. Tenía una nevera, televisión y un armario para la ropa. En principio también tenía wifi, pero no logré que me funcionase. Además tenía un cuarto con lavadoras, que costaba 200 yenes lavar y 100 secar.

Cuidado con esto, que yo pequé de cateto en demasiadas lavanderías de japón. Lo de arriba es una secadora y lo de abajo una lavadora. Intentar lavar la ropa en una secadora puede ser muy frustrante…

Lavadora y secadora en hoteles de japón

Neko Café

En Tokyo ya estuve en un par de cafés con gatos. No fue tan mágico como esperaba. Cambiaba el local, pero los gatos van muy a su aire. Andando por las calles de Osaka escuché unos gatos miagar. Era una grabación. Era bastante temprano por la mañana, y pensé que quiźas los gatos estarían menos hartos de los seres humanos y me prestarían más atención. Así, que decidí darles otra oportunidad… y me encantó. ¿Qué tiene este sitio de especial que no tuviesen los otros? Qué puedes dar de comer a los gatos. Quizás en los otros podías y yo no lo sabía, pero en este sitio, ví un cartel. Ahora sí que se rindieron a mis pies :D.

Os dejo el enlace del sitio. Yo estuve en Second House, pero me imagino que en ambos se les puede dar de comer.

Cafetería de gatos en Osaka, Japón

Ikura Circus

Recientemente ha surgido en Osaka una escuela de circo a la que tuve el placer de ir un par de veces. Ikko, su manager me recibió con una sonrisa de oreja a oreja desde el primer momento, y yo que ya tenía ganas de seres humanos, me sentí muy afortunado de encontrar este lugar. Ella me dió unas clases acrobacia en aro (las primeras de mi vida), y los malabaristas Ken y Yamada de malabares con pelotas y diábolo. Fuí una par de veces y fue una gran experiencia. Aprendí muchas cosas (de malabares y de lo que alguien con más experiencia viviendo en Japón te puede aportar), lo pasé genial y me llevé el contacto de personas que merecen mucho la pena.

Creo que la verdadera protagonista del video es la profe…

Las clases de malabares costaban 2000 yenes la hora y las de acrobacia entre 3000 y 3500 yenes. Recibir correcciones e ideas sobre como mejorar tu espectáculo costaba 8000 yenes por 90 minutos.

Escuela Ikura Circus Japón
comida con malabarista en japón
Acrobacia en aro en Ikura Circus en japón

Aterrizando

He aterrizado en el aeropuerto de Kansai. Está edificado sobre una isla artificial cerca de Osaka. Para vencer el jet lag he tratado de acostarme tarde la noche anterior y pasar la mayoría del viaje durmiendo. La primera vez que vine a Japón hice justo lo contrario y tuve un jet lag terrible durante una semana. Aquella vez a las tres de la tarde estaba reventadísimo de sueño y me iba a dormir. Luego, a las 22:30 me levantaba pletórico de energía, y así todos los días hasta que logré aguantar hasta la noche sin dormir.

En el aeropuerto vamos todos los pasajeros por el mismo pasillo. Al final del pasillo hay una bifurcación en frente de una mesa con tres hombres. El primero va indicando a unos pasajeros que vayan por la bifurcación de la izquierda y a otros por la de la derecha. Esto es muy raro. ¿El hombre se pasa ocho horas diarias sonriendo y diciendo “por aquí, por aquí” y señalando hacia la derecha, o diciendo “por aquí, por aquí” y señalando hacia la izquierda?. ¿Qué pasaría si no estuviese?.

El segundo hombre tiene un chisme para contar los pasajeros que van llegando.

El tercero no hace nada, debe ser el repuesto.

Tras salir del aeropuerto, me reciben las cigarras. Se escuchan absurdamente alto. Ya se me había olvidado… me gusta 🙂

Del aeropuerto a Osaka Station hay algo más de un hora. El trayecto es bastante insustancial, en autobus.

He ido andando desde Osaka Station hasta Shinshaibashi station. La verdad que el paseo es un poco rollo. En general son todo oficinas, y no hay mucho que ver hasta que no llegamos a Shinshaibashi, donde las calles se empiezan a animar repentinamente. Google Maps me dice que tardo 41 min en llegar andando. Un japonés me dijo dos horas. Yo creo que, con la calma, he debido estar andando un hora y media.
Umeda

Esta es zona de tiendas, dónde además se encuentra la Osaka Station. No confundir con la Shin Osaka Station (o nueva estación de Osaka). El autobus del aeropuerto nos deja en la Osaka Station, pero el Shinkansen nos deja en la Shin Osaka Station.

Cerca de Osaka Station se encuentra el centro comercial Yodobashi – Umeda. Aquí hay bastante tecnología. De todas formas, hay un mito por ahí de que la tecnología es más barata en japón. Realmente, a mí no me lo pareció, en todo caso, incluso más cara. Tiene sentido, el sueldo medio de un japonés es de unos 3000€ al mes, y normalmente en los lugares donde la gente tiene mayor poder adquisitivo, la vida y las cosas son más caras.

Hay algunos productos que seguramente no tienen tanta salida en el mercado español (unos palillos chinos o un futón, por ejemplo) y que te los puedes encontrar aquí. No obstante, en general, en las grandes superficies me encuentro cosas parecidas a las que veo en el corte inglés.

Si quieres irte de compras tecnológicas, a mí me gustaron más los centros comerciales de la cadena bic camera, que el enorme centro comercial de Yodobashi – Umeda.

A destacar también el centro comercial Lucua. Si subes en ascensor hasta la décima planta hay una especie de parquecito donde te puedes sentar y en el que hay unas bonitas vistas. Desde esta planta diez puedes subir unas escaleras mecánicas para llegar a la planta once.

En la planta nueve del mismo edificio hay una librería enorme con sillones para leer antes de comprar y con un starbucks en el centro. Todo muy acogedor.

Vista desde el Lucua Building, en Osaka
Estas son las vistas desde el edificio de Lucua.

En esta zona también están los grandes almacenes de Daimaru, que tiene las plantas 9, 10 y 11 ocupada por la cadena Tokyu Hands, dónde podemos comprar artículos de todo tipo: tecnología, souvenirs: salud y belleza… Tokyu Hans me gustó mucho 😀

Tenjinbashi

Lo primero que hice cuando llegué a Osaka fue ir andando directamente hasta Namba. Hubiera sido mejor dar un pequeño rodeo. Recorrer la calle Tenjinbashi, llena de pequeños puestos de todo tipo: comida, souvenirs, masajes(hay muchos de una hora por menos de 3000 yenes), pachinkos (salas de juego). Es una especie de Dotombori, pero no tan turística, y seguramente por eso la disfruté más. Además, pasa más o menos cerca del castillo de Osaka.

Tenjinbashi-Suji Shopping Street Osaka, Japón

Osaka Jo

El castillo de Osaka, construído en 1583. Cuenta con una interesante historia de luchas y conquistas.

Lago alrededor del Osaka Jo, en Osaka
Vista desde el Castillo de Osaka
Maqueta con Samurais con Escopeta, en el Osaka Jo
Me llamó la atención que en algunas de las reproducciones de las batallas, había samurais con escopeta.
Castillo de Osaka
Maqueta Osaka Jo (Castillo de Osaka)
Escaleras de entrada al Osaka Jo, Castillo de Osaka
Durante la subida de la escalera al castillo, podemos disfrutar de unos chorritos de vapor muy agradables.

Nippon Bashi

Esta es la zona de tiendas tecnológicas de Osaka. Fue interesante, hay muuuuuuchas tiendas tecnológicas, cada una con su estilo propio. De todas formas, entré en varias tiendas y no ví ofertones ni aparatos especialmente genuinos. Todo lo que ví, está también en España, por lo menos, al mismo precio. Nippon Bashi es un lugar por el que recomiendo pasear si tienes tiempo, yo lo disfruté, pero si no te gustan las tiendas de informática no creo que aporte nada nuevo.

Especialidades culinarias de Osaka

Y ya que estoy en Osaka, me he comido la especialidad de aquí: los takoyaki. Salvando muchísimo las diferencias, son una especie de croquetas de pulpo. Sólo que no tienen nada que ver con las croquetas de pulpo.

Tacoyaki, especialidad culinaria de Osaka
Takoyaki, especialidad culinaria de Osaka
Takoyaki, especialidad culinaria de Osaka

También he comido Okonomiyaki. Creo que un ser humano normal podría haber cenado eso y nada más. Yo tenía bastante hambre, así que hice gala de mi estómago asturiano y como en el mismo sitio también vendían takoyakis, por poco más de cinco euros me comí quince pseudo croquetas de pulpo

Especialidad de Osaka, el Okonomiyaki
Esto es el Okonomiyaki, una especie de revuelto frito… que está super rico.

Estos son los precios de los Takoyakis en Tenjinbashi. Vemos que en esta zona, más barata que la media, por 600 yenes puedes comprar 15.

Precios takoyaki en Tenjinbashi-Suji Shopping Street, Osaka

Dotombori

Está al lado de Namba. Estas dos zonas, merece la pena verlas.

Dotombori es una calle llena de restaurantes con fachadas exuberantes. Allí podemos encontrar al corredor de Gilco. Glico es una empresa conocida por sus caramelos. Un caramelo de esta marca suele tener 15,4 kilocalorías, que es la energía que un hombre de 1.65m y 55 kg quemaría para recorrer 300 m al trote.

Este corredor apareció inesperadamente mientras paseaba con mi amiga Hanae. Hanae, si lees esto, nunca te perdonaré que no me dijeses que estaba levantando la pierna incorrecta.

Corredor de Gilko en Osaka
Calle Dotombori, Osaka
Restaurante en Dotombori
Tienda takoyaki en Dotombori, Osaka

Namba

Namba y Dotombori son zonas muy céntricas e interesantes que están juntas. Son zonas comerciales y con muchos pequeños comercios y sitios para comer llenos de vida. En Namba me alojé en el hotel cápsula más barato que encontré en Japón, el. Al lado de este hotel está la pequeña tienda de productos exclusivos de Alicia en el País de las mil maravillas «Alice in Wednesday». También al lado del hotel, hay un Mandarake. Una tienda llena de frikadas varias japonesas (figuritas, anime, manga, etc…).

Mandarake en Namba, Osaka Japón
Tienda Alice on Wednesday en Osaka, Japón

Shinnekai

Aquí está la famosa torre Tsütenkaku, construída inicialmente como parte de un parque temático en 1912, más adelante, en la segunda guerra mundial, su acero fue usado para armamento. Fue reconstruída en 1956.

Los alrededores de la torre tienen mucha vida, merece la pena visitarlos.

Tsütenkaku, torre de Osaka
calle japón

En los bajos de la torre había una tienda que no sé encasillar muy bien entre souvenirs-juguetería dónde tuve la suerte de coincidir con un espectáculo de una chica y su mono. Es curioso que pese a ser en un sitio cerrado, y seguramente tratarse de un espectáculo contratado la chica pasó la gorra al terminar el número, que por otra parte, me encantó 😀

Espectáculo con mono en Japón

Banpaku koen

Mi amiga Kyoko me llevó de excursión a este parque donde, para variar, estaba permitido pisar la hierba. Además del parque había un monumento enorme y raro, un acuario mini zoológico donde algunos animales se mezclaban entre los visitantes, una noria, algunas otras atracciones y varios sitios para comer, algunos de ellos con una plancha metálica en el centro de la mesa que demasiado tarde descubrí que se usaba para freír (la intenté agarrar para abrirla y ver que había debajo… cuando todavía estaba encendida…).

Kyoko y yo en Noria en Osaka
Estatua en Banpaku Koen, Osaka
Pájaros en libertad en zoológico en alrededdores de Osaka
Zoológico con animales en libertad en alrededores de Osaka

Nara

Ciervos del parque de Nara

Tenía una visita pendiente a Nara. Este sitio es muy turístico.

Aquí una foto con un colega japonés, que si os fijais bien, está sonriendo para la foto 😀

En el parque de Nara puedes comprar galletitas para los ciervos por un euro y medio. Aunque es barato y da para un rato, creo que gasté más en comida para ciervos ese día que en comida para mí durante todo el viaje.

Al principio, me quedaba con los ciervos a darles de comer. Pero como soy un manipulador, empecé a dar paseos por el parque mientras le daba comida al ciervo, con lo cual se me hizo el paseo muy ameno y el guía solo me costó una buena comida.

Tobita

El barrio rojo de Osaka. Es una zona diferente, más marginal y dónde la gente ya no sonríe tanto (o eso me pareció a mí ). En japón no hay mucha mendicidad, pero en esta zona hay algo más. Es una zona muy interesante para pasear. Antes de llegar a la zona «roja», hay infinidad de karaokes donde muchos japoneses se desmelenan mientras toman una copa.

La zona roja es un mundo aparte. Mientras vas paseando por sus calles, mujeres sacadas de una revista de modelos, vestidas con kimonos e incluso ropa cosplay, acompañadas de su mama san (su madam) te invitan a hacerles «compañía». Así en cada uno de los muchos «escaparates» con los que cuenta la zona, siempre verás una chica japonesa y su correspondiente Mama san.

Por todas partes hay hay carteles de prohíbido sacar fotos, así que si quereis verlo, habrá que ir.

También en Tobita encontré alojamiento por 950 yenes la noche (8.2€ la noche). Sin embargo el no muy sonriente dueño del hotel, no me dejó alojarme, alegando que no había habitaciones libres :(, aunque no estoy muy seguro de que fuese verdad… al lado había otro hotel por 1600 yenes (14 €) dónde si pude hacer noche.

A ver, el hotel no era para tirar cohetes, pero es que era super económico :). El hombre de la recepción era super amable, y el hotel tenía un baño (para bañarse y ducharse) compartido y otro baño compartido (para el resto de necesidades) en cada planta. La habitación era bastante pequeña, pero cabiendo yo en horizontal, tampoco necesitaba más. Tenía una nevera, televisión y un armario para la ropa. En principio también tenía wifi, pero no logré que me funcionase. Además tenía un cuarto con lavadoras, que costaba 200 yenes lavar y 100 secar.

Cuidado con esto, que yo pequé de cateto en demasiadas lavanderías de japón. Lo de arriba es una secadora y lo de abajo una lavadora. Intentar lavar la ropa en una secadora puede ser muy frustrante…

Lavadora y secadora en hoteles de japón

Neko Café

En Tokyo ya estuve en un par de cafés con gatos. No fue tan mágico como esperaba. Cambiaba el local, pero los gatos van muy a su aire. Andando por las calles de Osaka escuché unos gatos miagar. Era una grabación. Era bastante temprano por la mañana, y pensé que quiźas los gatos estarían menos hartos de los seres humanos y me prestarían más atención. Así, que decidí darles otra oportunidad… y me encantó. ¿Qué tiene este sitio de especial que no tuviesen los otros? Qué puedes dar de comer a los gatos. Quizás en los otros podías y yo no lo sabía, pero en este sitio, ví un cartel. Ahora sí que se rindieron a mis pies :D.

Os dejo el enlace del sitio. Yo estuve en Second House, pero me imagino que en ambos se les puede dar de comer.

Cafetería de gatos en Osaka, Japón

Ikura Circus

Recientemente ha surgido en Osaka una escuela de circo a la que tuve el placer de ir un par de veces. Ikko, su manager me recibió con una sonrisa de oreja a oreja desde el primer momento, y yo que ya tenía ganas de seres humanos, me sentí muy afortunado de encontrar este lugar. Ella me dió unas clases acrobacia en aro (las primeras de mi vida), y los malabaristas Ken y Yamada de malabares con pelotas y diábolo. Fuí una par de veces y fue una gran experiencia. Aprendí muchas cosas (de malabares y de lo que alguien con más experiencia viviendo en Japón te puede aportar), lo pasé genial y me llevé el contacto de personas que merecen mucho la pena.

Creo que la verdadera protagonista del video es la profe…

Las clases de malabares costaban 2000 yenes la hora y las de acrobacia entre 3000 y 3500 yenes. Recibir correcciones e ideas sobre como mejorar tu espectáculo costaba 8000 yenes por 90 minutos.

Escuela Ikura Circus Japón
comida con malabarista en japón
Acrobacia en aro en Ikura Circus en japón

De vuelta a España

Para ir al aeropuerto de Kansai desde Osaka, hay varias formas. Una muy cómoda es coger un atobús que te lleva directo. Cuesta 1550 yenes y la parada está en frente del hotel Hankyuu. Hacer noche en este hotel cuesta 7500 yenes. No muy lejos del hotel hay uno de estos ciber cafés que tanto me gustán. Por 3500 yenes hicé noche ahí, me pegué mi último atracón de bebidas azucaradas y todo el tiempo que estuve consciente tenía el sillón de masaje funcionando.

Tuve bastante suerte porque si el autobús fuese español no hubiese tenido plazas. Como era japonés, contaba con pequeñas sillas abatibles que ocupaban el pasillo central, y afotunadamente, gracias a esto, tuve plaza.

Si no te fías mucho de coger un autobús para ir al aeropuerto, el hotel Nikko, de cuatro estrellas está al lado.

Asientos desplegables en autobus al aeropuerto de kansai

Tokyo

Tokyo Rules

Lo primero que pensé cuando salí de de la estación de trenes de Tokyo es que Osaka, la tercera ciudad más grande de japón, era un pueblín. Hasta ese momento Osaka era una gran ciudad llena de vida, pero es que Tokyo es eso por 100. Las dos ciudades tienen su encanto, me encanta la gente de Osaka, y allí me fué más fácil conocer nuevas personas, pero Tokyo es un monstruo, en tamaño y en posibilidades.

Me llamó la atención que a la salida de la estación del Shinkansen había un recinto con forma de bóveda. Justo debajo había una red. Me pregunté para qué… ¿no quieren que la gente se caiga?… ¿o no quieren que se tire?

Cúpula de la estación de Tokyo
Edificio con distintos servicios en cada planta

Algo que ocurre en muchos edificios de Japón es que tienen servicios de todo tipo en sus plantas, como se puede ver en la foto.

Más adelante vi esa misma red en otra edificación. Malditos prejuicios. La red es para que no caigan piezas del edificio sobre la cabeza de la gente.

De camino al hotel cápsula, la mayor diferencia que veo con Osaka es que en Tokyo los edificios son más grandes y tienen más apariencia de modernos.

Cuando finalmente llego al hotel cápsula… que desilusión…cuesta 3900, lo mismo que el fucking master de los hoteles cápsula de Osaka, pero por ese precio… el de Tokyo es una cutrada…

Minato

Aquí puedes visitar la Tokyo Tower. Para llegar a la torre, atravesé el parque de Shiba, con un homenaje a los niños no natos:

Parque con estatuas homenaje a los niños no natos en Tokyo

Para la Tokyo Tower, hay dos tarifas, la de 8€ y la de 13 euros. Como estaba expléndido pagué la entrada más cara, que me permitía subir más alto.

A la salida, había unas japonesas muy agradables me hicieron un pequeño cuestionario y me camuflaron perfectamente de japonés para lograr mimetizarme con el entorno.

Tokyo Tower
Traje de Samurai en la Tokyo Tower

Roppongi

Lo suficientemente cerca de Tokyo Tower como para ir andando, está el barrio de Roppongi. Aquí destaca la Tokyo Sky View. Yo tuve la suerte de que me regalaran un descuento para una exposición que tenía lugar en el piso 52 de este edificio.

¿Y esta araña? ¡Pero si las tenemos igual en Barcelona! No sé la historia de estas arañas, pero espero que el autor no las vendiese como exclusivas…

Tokyo Sky View
Estatua araña en la entrada del Tokyo Sky View

Shibuya y Harayuku

Estos dos sitios hay que verlos del tirón porque están muy cerca. En Shibuya puedes hacerte una foto con la famosa estatua el perro, que es un punto de encuentro típico para los japoneses. La estatua del perro es una especie estrella del Rock y constantemente hay gente haciéndose fotos con ella, así que aunque le saqué la foto, os tendréis que fiar de que efectivamente estuve allí porque no quise hacer cola.

El paso de cebra de Shibuya es famoso. Cuando sus semáforos se ponen en verde para los peatones, cruza a la vez un montón de gente proveniente de un montón de aceras. En ocasiones he oído referencias al orden de los japoneses porque todos caminan perfectamente sin llegar a chocar. Esto es un mito, delante mía chocaron :). Los japoneses son gente maravillosa, pero no tienen superpoderes. En la foto de al lado, entre la multitud, está el paso de cebra. En frente del cruce hay, como no, un Starbucks. Desde el ventanal del segundo nivel se debe ver el paso de cebra perfecto. Me pregunto cuanto les costará el metro cuadrado…

Este paseo por Shibuya y Harayuku, me gustó. Hay muchas cosas, son calles con mucha vida (aunque pueden resultar cansinas y agobiantes dependiendo de como tengas el día), y hay bastante gente con pintacas frikis.

Estatua del perro en Shinjuku

Encontré una tienda de Disney con una fachada muy molona. Esta vez no entré. Entré hace doce años, habrán metido nuevos muñecos, pero debe segir igual :). También encontré un bar de tapas español. Me pregunto como les irá, y hasta que punto son auténticas tapas españolas… no les pasé el cuestionario.

Tras atravesar su famoso paso de cebra y callejerar un poco por Shibuya, puse rumbo a Harayuku, y sin saberlo, recorrí su calle más famosa: Takeshita. Al salir de la calle encuentro las vías del tren y a mano derecha una oficina de turismo. La verdad, que no me fío mucho de que fuese una oficina de turismo muy oficial, porque entre varios sitios populares para ver en Harayuku me recomienda un café conejos, otro de erizos, de gatos y de serpientes, todos ellos de pago, claro. No obstante, me animo y voy al de conejos. Fue una experiencia bonita, pero al poquito rato me dicen que ya se terminó mi tiempo. Me pareció un poco sacacuartos para el turista (de hecho, mientras que en los café de gatos sólo ví japoneses, en los de buhos y conejos, sólo eramos turistas).

Shinjuku, Tokyo
Takeshita dori en Harajuku Japón
Rabbit café, café de conejos en Tokyo
Disney Store en Shinjuku, Tokyo

Akihabara

Te recomiendo llegar a Akihabara andando desde el sur, así no te perderás dos edificios dedicados a la tecnología que me resultaron interesantes. Uno es el Sony Building, que celebraba en ese momento su 50 aniversario y estaba dedicado a los peces. La visita del edificio me llevó poco más de 30 minutos.

Me llamó la atención que había varias maquetas para que pudisese probar las cámaras fotográficas antes de comprarlas. También había una pequeña exposición.

Después del Sony Building, me encontré este edificio llamado Tokyo Concept Labi. Aquí tenían algunas cosas que realmente me parecían novedosas y que no he visto nunca en un Fnac, y sobre todo… la sección de belleza.

Cientos de aparatos maravillosos para darnos masajes o castigarnos la espalda, según como se quiera ver.

Sony Building, Tokyo
Exposición en Sony Building, en Tokyo
Probando cámaras fotográficas en Sony Building, en Tokyo

¡Por fin! ¡un sitio donde comprar la taza del water!. Pongo esta de ejemplo, pero la más cara costaba 80000 yenes (700€).

Retrete eléctrico Japón
Máquina para masajear la cabeza en Japón

¡Y finalmente llegué a Akihabara!. Este es el barrio de la tecnología de Tokyo. Según pude leer por internet (y tal como algunos amigos japoneses me comentaron), ha subido bastante los precios debido al turista. Mi sensación fue que no había nada que no hubiese en España, pero a unos precios iguales o incluso superiores.

No obstante, en este barrio hay varios meidos café.  Yo entré en uno que forma parte de la cadena maidreamin. Una vez dentro, una chica vestida como una sirvienta del siglo pasado me explica con una rodilla incada en el suelo que yo soy su amo y me pregunta que deseo tomar. De todas formas, aunque ella me explica todo esto de rodillas, yo más bien sentía que aquí la que mandaba era ella…

Durante mi estancia en la cafetería, una de las chicas hizo un espectáculo bailando y agitando una cinta de gimnasia rítmica. El resto del equipo aplaude al son y una toca la pandereta. Es interesante, aunque lo mejor es un grupo de tres hombres que se lo están pasando en grande, y yo disfruto viendo a la gente pasarlo bien… creo.

Me roban 30 euros a cambio de un helado con cara de oso y la posibilidad de fotografiarme con una de las chicas, concretamente una muy amable que habla algo de español. Inicialmente iban a ser 17€, pero no sé que pelotas ponía en la factura que el precio no fue el que me dijeron inicialmente. De todas formas, durante mi estancia ahí, me ofrecen varias cosas y hago varios gritos de guerra a petición de las chicas. Igual es que cobran por grito de guerra, no sep…

Un dato curioso. Usualmente para llamar la atención de un japonés dices «sumimasen», que viene a significar «disculpe». Aquí decías «ñam ñam», moviendo la mano como si fuese la pezuña de un gato…

Además de la tecnología y los meidos café, en Akihabara hay un sex shop de seis plantas. De todas formas, eran muy estrechitas muy estrechitas y constantemente estás poninedote de lado para pasar entre la gente. Había japoneses, pero sobre todo había bastante turista.

No voy mucho a sex shops, así que las fotos que pongo aquí igual son una vulgaridad porque esto es lo típico que te encuentras en un sex shop. En cualquier caso, me llamaron la atención la infinidad de chochos y pollas que había.

Las mujeres primero.

Akihabara, Tokyo
Meido Café en Akihabara, Tokyo
Vaginas de plástico en Sexhop en Akihabara, Tokyo
Helado en Meido Café en Akihabara, Tokyo
Consoladores en tienda seis plantas en Akihabara Tokyo

Shinjuku

Aquí me alojé en el mejor hotel cápsula de todos los que he estado. El hotel Anshin Oyado. Que raro que también fuese el más caro. Está en una ubicación inmejorable, sales y estás en pleno Shinjuku, que es una zona interesante para visitar. El hotel tiene bebidas y sopas gratuitas, tres sillones de masaje en los que no hay que meter moneda, un spa muy completo, un internet que funciona bastante bien (algo que no puedo decir de muchos otros hoteles cápsula), lavadora (eso sí, bastante cara, 400 yenes me soplaron, pero por mi experiencia, un hotel cápsula con lavadora es un bien escaso en tokyo), mangas, desayuno gratis (os dejo una foto, todo muy envuelto, pero los onigiris, esos triágulos de arroz con corazón de pescado envueltos en algas, me gustan), plancha… todo por casí 50 euros…

La primera noche que pasé en este hotel, cuando salí, me encontré a un mago buenísimo haciendo un espectáculo en la calle. Además de que era muy bueno técnicamente, tenía mucho ritmo, todo el número super ensayado y era él mismo quien se gestionaba el sonido con un mando a distancia que le colgaba del cinturón. Cuando terminó el espectáculo, no hubo monedas, sólo billetes de 1000 yenes (unos nueve euros) por todos lados.

Espectáculo de magia en la calle en Shinjuku, Tokyo
desayuno incluído en hotel cápsula de Shinjuku
Hotel Cápsula de lujo en Shinjuku, Tokyo

Además de que Shinjuku es un buen sitio para darte un paseo, está muy bien comunicado con el resto de Tokyo. También tiene la estación de autobuses, desde la que puedes llegar a Kusatsu, al museo Ghibli, a un pequeño zoológico y al fucking master de los neco cafe (cafés de gatos).

Máquina de planchar en Shinjuku, Tokyo
Servicio de planchado
Instrucciones de uso de retrete eléctrico, Japón
Estos son los mandos de la nave espacial,y sus instrucciones de uso.

Kabukicho

Es el barrio rojo de Tokyo. Está al lado de Shinjuku. Mi recomendación: no vayas. Supongo que esto es suficiente para que despierte tu curiosidad y tengas ganas de ir…

No me gustó pasear por sus calles, que por otra parte, están muy llenas de vida. Cómo turista solitario y con pinta de desorientado que soy, muchos guineanos y japoneses interrumpían mi paseo para ofrecerme los servicios de prostitutas, llegaba a ser algo cansino.

Por otra parte, consultando acerca de Kabukicho en internet, y llendo un poco más allá de las típicas guías de viaje, parece ser que este es uno de los pocos sitios de japón dónde abundan los timos y las estafas.

Ikebukuro

Ikebukuro es una zona peculiar, hay bastantes pachinkos (salas de máquinas tragaperras), hoteles del amor que puedes alquilar por horas y sitios donde te puedes tomar una cerveza por treinta euros en compañía de mujeres vestidas provocativamente.

También hay un café de pingüinos, pero cuando llegué me enteré de que no se podían tocar (quizás esto era obvio…), sólo ver a través de un cristal. ¡Para eso que pongan una pantalla de televisión!.

En el hotel cápsula entablé conversación con un japonés que me dijo que ese era el hotel cápusla más barato que había encontrado en Tokyo. Ciertamente, creo que no había estado en uno tan barato y tenía unas instalaciones bastante completas. Lo malo, que la máquina de lavar la ropa me costó algo más de cuatro euros.

Pagar por hablar en Ikebukuro, Tokyo

En Ikebukuro hay un museo sobre los terremotos e incendios en Japón.  Tiene actividades para toda la familia. Primero nos pusieron un video bastante interesante, aunque para niños, luego nos enseñaron los diferentes tipos de extintores y yo apagué una grabación de un fuego con uno de ellos. Luego pasamos por un pasillo lleno de humo con sensores que te avisaban de si ibas demasiado erguido (algo que no puedes hacer en un pasillo lleno de humo), y finalmente, lo más estimulante era el simulador de terremotos. Ahí me dí cuenta de que cuando el edificio se tambalea, todos los muebles del edificio se convierten en armas que te pueden golpear.

Para poder disfrutar de todas las actividades, es necesario reservar. Yo fuí a primera hora de la mañana, y podía haber entrado, pero para hacer todas las actividades, debía esperarme hasta las 15:00. Al final fue un día intenso, fuí al neko café, al zoológico y a los alrededores del estudio Ghibli, entré en este museo y visité odaiba en el mismo día.

Museo terremotos Ikebukuro
Simulador de terremotos.
Bridas para sujetar los muebles en el museo de los terremotos en Ikebukuro, Tokyo
Esto son una especie de bridas para afianzar los muebles de la casa y que no te golpeen en caso de terremoto.

Odaiba

Tal como yo lo veo, Odaiba es una isla artificial totalmente dedicada al ocio. Tienes varios miniparques temáticos de atracciones (muchos de ellos son edificios, pero también había uno al aire libre), tienes mega web, que es un museo de coches de Toyota que también tiene simuladores, la estatua gigante de Gundam y una réplica de la estatua de la libertad (aunque yo pensaba que la réplica tendría el mismo tamaño que la original… que desilusión). Tranquilamente puedes echar un día entero, desde la mañana hasta la noche.

De los miniparques que tiene, yo esuve en Joypolis. Que tenía algunas atracciones dedicadas a la realidad virtual. Sin embargo, para la más pichula, VR Zero Latency, era necesario hacer reserva, así que me quedé sin jugar :(.

Sólo la entrada a Joypolis valía siete euros. La entrada pudiendo montar en todas las atracciones sin pagar extra valía casi treinta euros.

Pienso que el ocio de Odaiba está muy pensado para adolescente. Yo me sentía un poco el papa pitufo. De todas formas, haciendo cola para una atracción de realidad virtual, entablé conversación con un grupo de chicas, y ya el parqué comenzó a ser un lugar realmente divertido.

Parque de atracciones en Odaiba, Tokyo

Otro lugar de ocio en el que entré fue el Tokyo Leisureland. Aquí había una casa del terror, si bien, las de España, meten mucho más miedo, aquí sólo eran sonidos y robots moviéndose.

Una de las atracciones que me llamó la atención era una que consistía en pescar. Literalmente. Te daban una caña y metías el anzuelo en el agua a la espera de que picasen. Los que picaban los metías en un cubo, así que intuyo que te lo llevabas para casa.

Estatua Gunman en Odaiba, Tokyo
Edificio Odaiba, Tokyo
Estatua de la libertad en Odaiba, Tokyo

Tanoshi katta… arigatou!

Amigos Odaiba, Tokyo
Edificio con attracciones en Odaiba, Tokyo
Atracción real de pescar en Odaiba, Tokyo
Casa del terror en Odaiba, Tokyo
Edificio máquinas recreativas en Odaiba, Tokyo
Vista de máquinas recreativas en edificio de Odaiba, Tokyo

También tuve la suerte de presenciar dos espectáculos de malabares callejeros en Odaiba. Uno en frente de la estatua de la libertad, y otro enfrente de mega web, el museo de coches de Toyota.

Espectáculo de malabares en plaza de Odaiba, Tokyo
Espectaculo de malabares en Odaiba, Tokyo

Asakusa

Aquí está uno de los principales templos budistas de Tokyo, construído alrededor del año 700. Yo lo viví como un interesante gran reclamo turísitco. Aunque puedes acceder al templo desde varios sitios, yo lo hice desde la calle principal, Nakamise. Esta calle está llena de Souvenirs con los precios considerablemente inflamados donde nos podemos encontrar desde un llavero de Geisha, hasta uno de Mickey Mouse.

Caí en la tentación y me compré unas sandalias típicas japonesas: Zori Asa. Están muy bien pensadas, porque te puedes poner cualquiera de las dos sandalias en cualquiera de los dos pies, y cuando las juntas ocupan poco espacio en la mochila. Sin embargo, tengo los pies muy tiernos, y al tercer kilómetro decidí volver a usar calcetín junto con mis sandalias de montaña Teva.

Entrada Asakusa, en Tokyo
Tienda Souvernirs en Asakusa
Sólo falta que me vendan el kimono del perro…
Incienso en Asakusa

Kichijioji

Esta parada de metro no aparece en las guías de viaje. Sin embargo, es un buena zona para pasar el día. Aquí hay uno de los mejores cafés de gatos de Tokyo, un pequeño zoológico, un parque y el museo Ghibli.

Para reservar entrada para entrar en el museo Ghibli, tendrás que hacerlo con un mes de antelación. Si estás en japón, es muy fácil utilizando los cajeros de los supermercados Lawson. No puedes entrar si no has reservado entrada.

Después de haber estado en el primer neko café, pensé que había sido una experiencia mejorable. Así que busqué en google cual podía ser el mejor neko café de Tokyo y encontré buenas referencias sobre uno que había cerca del museo Ghibli.

En este, las consumiciones no eran gratis. Más bien todo lo contrario. La entrada eran más de 1200 yenes y la consumicion  seiscientos y algo más. Así que finalmente pagué casi 2000 yenes por la experiencia. Ummm… me parece bastante desorbitado, los gatos eran muy bonitos, pero no me hicieron más caso que los gatos del primer neko café. También es verdad que estaba hasta arriba de gente. La ambientación era impecable.

Si tienes un amigo con gatos, ir a pasar la tarde a la cocina de su casa me parece un plan mejor…

Por otra parte, es necesario reservar, yo fuí sin reserva y tuve que esperar. La web del café es esta.

Neko Café en Tokyo
Neko Café en Tokyo
Neko Café en Tokyo

Como no pude entrar directamente en el café por no tener reserva, dí un paseo por los alrededores. La zona está muy bien. Cerca hay un parque (por fin un parque en el que puedes pisar la hierba), un pequeño zoológico (cuya entrada sólo costaba 320 yenes, menos de tres euros) y el museo del estudio Ghibli. En la hora y diez minutos que tuve que esperar, me dio tiempo a pasear por el parque, ver la sección de pájaros del zoo y sacar unas fotos a la fachada del museo del estudio Ghibli.

Museo Ghibli, en Tokyo
Parque para hacer deporte en los alrededores el museo Ghibli, en Tokyo
Parque en los alrededores del estudio Ghibli, en Tokyo

LaQua Spa

Un Spa bastante reconocido en Tokyo es el Laqua Spa, así que para allí me fuí. Aunque las instalaciones son bastante perfectas, y es más completo que los de los hoteles cápsula dónde me alojé, en este viaje he estado en muuuchos Spas. Así que tampoco me pareció tan genuino. De todas formas, está todo muy cuidado y puedes abrir y cerrar tu taquilla o comprar bebidas acercando la pulsera que te dan a la máquina correspondiente, lo cual siempre es un plus.

Me ha llamado la atención que en japón las saunas turcas suelen tener moqueta y las maderas para sentarse ya tienen toallas encima, no hace falta que pongas la tuya. Esto no es ninguna chorrada, porque así, si no tenemos / se nos olvida la toalla no se nos quemará el culete. También es curioso que dentro de la sauna suelen tener televisión. En esta ocasión retransmitían las competiciones japonesas de artes marciales de los juegos Olímicos de Río.

Tras haber pagado un extra (todo salió por 5000 yenes), era posible dormir en un futón en una gran sala dónde estaba, al igual que yo, todo el mundo que se quedó aquel día. Con el sueño y tal, no me costó demasiado.

Kusatsu Onsen

Kusatsu es una pequeña ciudad que cuenta con varios onsen. Después de haber estado en el spa Laqua, que más bien es un sento (un baño público japonés), me entró curisosidad por probar un onsen (aguas termales de origen volcánico). Investigando un poco, en varias páginas se describía al Kusatsu Onsen como uno de los mejores de japón, así que hasta aquí me vine.

Para llegar aquí desde Tokyo existen varias formas. Las más sencillas son o coger un autobus, o coger un tren bala. Había que ir temprano, ya que el viaje en autobus dura 4 horas y probablemente quieras ir y volver en el día. Por semana puedes ir a las 8:05, las 9:05 y las 12:05. Los fines de semana también sale uno a las 10:05. Yo cogí el de las 8:05, y con la calma que me lo tomé se me hizo tarde para volver en autobus. De todas formas, es posible volver más tarde si lo haces en Shinkansen, pero el tren bala te costará unos 7000 yenes, mientras que en autobús son 3500, más o menos. Finalmente, pasé noche en Kusatsu, en un hotel que tenía Onsen… y mereció con mucho la pena.

Kustatsu Onsen por la mañana

Una vez aquí, yo que simplemente pretendía ver como era esto de los baños termales, pero me llevé una grata sorpresa; en los alrededores hay unos parajes preciosos.

Es curioso; la ciudad huele diferente. Uno no sabe muy bien a qué. Primeramente yo lo asocié a algo descompuesto… nop, la ciudad huele al agua de sus termas. Y no es que sea un olor malo, ni molesto, no es un olor fuerte, sólo un olor diferente que no logré ubicar hasta que no estuve cerca de unas termas y el olor se hizo más intenso (pero en ningún caso molesto).

Estatua en Kusatsu Onsen
Kusatsu Onsen
Alrededores Kusatsu Onsen
Alrededores Kusatsu Onsen

En Kusatsu hay muchos turistas, pero la mayoría japoneses. Algún extranjero ví, pero mucho menos que en otros lugares. Fue mucho más sencillo que en grandes ciudades entablar conversación. Tanto tiempo viajando solo, fue algo que agradecí mucho.

En un onsen, todo el mundo está completamente desnudo, y salvo en algunos muy concretos, generalmente hay distinción de sexos, los hombres por un lado y las mujeres por otro. Como todo el mundo está en bolinguis, no es posible sacar fotos, así que estás las he sacado de internet del Onsen en el que yo estuve, llamado: Sainokawara.

Pregunté a un par de personas cual era el mejor, las dos coincidieron en que era este porque era muy grande. La entrada valió 600 yenes. Fuí con molestias en una pierna; a casusa de tanto andar, me salieron ampollas que modificaron mi pisada. Estoy seguro de que con reposo se hubiese arreglado, pero gracias al Onsen no hizo falta.

El onsen más grande de Kusatsu
Panorámica de bosque en Kusatsu Onsen

A parte de los onsens «oficiales», también hay sitios donde puedes sumergirte en agua volcánica sin pagar. En general no tienen más altura que las rodillas, pero es una experiencia única igual.

Alrededores Kusatsu Onsen, onsens gratuitos para mojar los pies
Alrededores Kusatsu Onsen, en Japón
Alrededores Kusatsu Onsen
Alrededores Kusatsu Onsen

Decidí tomarme la vida con calma y no regresé en el día como había previsto. En su lugar, me quedé a dormir en un hotel de Kusatsu, el hotel miyuki (bella nieve). Así que por primera vez en este viaje dormí en una habitación típica japonesa (o eso creo).

Me llamaron la atención ciertas sillas de masaje, algo rústicas para lo que estoy acostumbrado.

Futon en hotel de Kusatsu
Máquina de masaje rudimentaria en Kusatsu

Caminando por las calles de Kusatsu tuve un encuentro inesperado con mi primer profesor de Japones: Anpanman. Se trata de un super heroe cuya cabeza es una galleta de anko. Al tratarse de un dibujo animado para niños, trataba de leer sus cuentos para ir aprendiendo japonés a través de una historia. Por las calles del pueblo varios vendedores te ofrecen comprar sus galletas de anko. Ummm… no me gusta mucho que me intenten vender cosas que no he pedido, de todas formas, aproveché la situación para comerme a mi maestro.

El anko es una pasta dulce hecha a partir de alubias. Para un español esto es un poco raro… hacer un postre a partir de unas alubias. Para un asturiano, esto es una patada en los cojones… coges unes fabes pintes, le quites el chorizu y ponesle azucar… redios!

Ampanman
Comiendome a Ampanman

Para ir de un lugar a otro, muchos usábamos el yukata, que es una vestimenta típica japonesa, los hay simplones para ir a los baños termales, o más elaborados para ir a las fiestas de verano.

Y un regalo inesperado. Otro huesped me preguntó si sabía que en el hotel había un onsen al aire libre. Le dije que no, y me mostró dónde estaba. No hubiese ido si este huesped no me lo hubiese dicho. Así que algo pasadas las doce de la noche fui al onsen. Estuve alrededor de una hora y media, totalmente solo y en plena noche. Este fue uno de los mejores momentos del viaje 🙂

Es curioso que la vida nocturna del hotel y me imagino que del pueblo desaparece por la noche. Supongo que tiene su lógica, pero a partir de las doce de la noche, que no me parece tan tarde, en el hotel sólo soy capaz de oír el ruído de los electrodomésticos y de mis pies caminando sobre la moqueta.

Onsen por la noche en hotel de Kusatsu

Parques

Buscando un ciber me crucé con el parque de Koshikawa. Es un parque precioso por el que pasear. Sin embargo, al lado tiene el estadio de beisbol, y resulta curioso el contraste entre el sonido de las cigarras, y la megafonía del estadio.

En el lago del parque había unas tortugas que no tenían miedo de los seres humanos. De hecho, se acercaban bastante a ellos.

Tortuga japonesa

Sin embargo, mal interpreté este cartél. Pensé que significaba «no darle salchichas a las tortugas», cuando realmente significa «las tortugas muerden»!. Ya te imaginarás como lo descubrí…

Señal de peligro al tocar a las tortugas, en Japón

También estuve en el Yoyogui Park. En este parque los domingos se reune gente a hacer cosplay y los famosos rockabilys… sin embargo yo no ví ninguno 🙁

Yoyogi Park en Tokyo
Entrada a parque en Tokyo
Parque en Tokyo
Parque en Tokyo
Yoyogi Park en Tokyo

Paseando por el parque pude ver el templo principal, donde entre varias cosas, había un lugar donde la gente arrojaba unas monedas y pedía un deseo.

También estaban realizando las fotos de una boda, aunque con tanto turista, la gente de la boda se convirtió en una cosa más que ver.

Pedir un deseo en Yoyogi Park
Turistas sacando fotos a boda japonesa

La tienda de malabares

Me dí un capricho y me fuí a la tienda de malabares más importante de Tokyo. Realmente no era muy diferente de cualquier otra tienda de malabares en la que hubiese estado. Si que me llamó la atención que no tenían monociclos. También tenían algún que otro producto que no había visto en las tiendas de malabares de España.

Al final, no me resistí y me dí un capricho.

Naranja, tienda de malabares de Tokyo
Compras en Naranja, tienda de malabares en Tokyo

Tokyo Rules

Lo primero que pensé cuando salí de de la estación de trenes de Tokyo es que Osaka, la tercera ciudad más grande de japón, era un pueblín. Hasta ese momento Osaka era una gran ciudad llena de vida, pero es que Tokyo es eso por 100. Las dos ciudades tienen su encanto, me encanta la gente de Osaka, y allí me fué más fácil conocer nuevas personas, pero Tokyo es un monstruo, en tamaño y en posibilidades.

Me llamó la atención que a la salida de la estación del Shinkansen había un recinto con forma de bóveda. Justo debajo había una red. Me pregunté para qué… ¿no quieren que la gente se caiga?… ¿o no quieren que se tire?

Cúpula de la estación de Tokyo
Edificio con distintos servicios en cada planta

Algo que ocurre en muchos edificios de Japón es que tienen servicios de todo tipo en sus plantas, como se puede ver en la foto.

Más adelante vi esa misma red en otra edificación. Malditos prejuicios. La red es para que no caigan piezas del edificio sobre la cabeza de la gente.

De camino al hotel cápsula, la mayor diferencia que veo con Osaka es que en Tokyo los edificios son más grandes y tienen más apariencia de modernos.

Cuando finalmente llego al hotel cápsula… que desilusión…cuesta 3900, lo mismo que el fucking master de los hoteles cápsula de Osaka, pero por ese precio… el de Tokyo es una cutrada…

Minato

Aquí puedes visitar la Tokyo Tower. Para llegar a la torre, atravesé el parque de Shiba, con un homenaje a los niños no natos:

Parque con estatuas homenaje a los niños no natos en Tokyo

Para la Tokyo Tower, hay dos tarifas, la de 8€ y la de 13 euros. Como estaba expléndido pagué la entrada más cara, que me permitía subir más alto.

A la salida, había unas japonesas muy agradables me hicieron un pequeño cuestionario y me camuflaron perfectamente de japonés para lograr mimetizarme con el entorno.

Tokyo Tower
Traje de Samurai en la Tokyo Tower

Roppongi

Lo suficientemente cerca de Tokyo Tower como para ir andando, está el barrio de Roppongi. Aquí destaca la Tokyo Sky View. Yo tuve la suerte de que me regalaran un descuento para una exposición que tenía lugar en el piso 52 de este edificio.

¿Y esta araña? ¡Pero si las tenemos igual en Barcelona! No sé la historia de estas arañas, pero espero que el autor no las vendiese como exclusivas…

Tokyo Sky View
Estatua araña en la entrada del Tokyo Sky View

Shibuya y Harayuku

Estos dos sitios hay que verlos del tirón porque están muy cerca. En Shibuya puedes hacerte una foto con la famosa estatua el perro, que es un punto de encuentro típico para los japoneses. La estatua del perro es una especie estrella del Rock y constantemente hay gente haciéndose fotos con ella, así que aunque le saqué la foto, os tendréis que fiar de que efectivamente estuve allí porque no quise hacer cola.

El paso de cebra de Shibuya es famoso. Cuando sus semáforos se ponen en verde para los peatones, cruza a la vez un montón de gente proveniente de un montón de aceras. En ocasiones he oído referencias al orden de los japoneses porque todos caminan perfectamente sin llegar a chocar. Esto es un mito, delante mía chocaron :). Los japoneses son gente maravillosa, pero no tienen superpoderes. En la foto de al lado, entre la multitud, está el paso de cebra. En frente del cruce hay, como no, un Starbucks. Desde el ventanal del segundo nivel se debe ver el paso de cebra perfecto. Me pregunto cuanto les costará el metro cuadrado…

Este paseo por Shibuya y Harayuku, me gustó. Hay muchas cosas, son calles con mucha vida (aunque pueden resultar cansinas y agobiantes dependiendo de como tengas el día), y hay bastante gente con pintacas frikis.

Estatua del perro en Shinjuku

Encontré una tienda de Disney con una fachada muy molona. Esta vez no entré. Entré hace doce años, habrán metido nuevos muñecos, pero debe segir igual :). También encontré un bar de tapas español. Me pregunto como les irá, y hasta que punto son auténticas tapas españolas… no les pasé el cuestionario.

Tras atravesar su famoso paso de cebra y callejerar un poco por Shibuya, puse rumbo a Harayuku, y sin saberlo, recorrí su calle más famosa: Takeshita. Al salir de la calle encuentro las vías del tren y a mano derecha una oficina de turismo. La verdad, que no me fío mucho de que fuese una oficina de turismo muy oficial, porque entre varios sitios populares para ver en Harayuku me recomienda un café conejos, otro de erizos, de gatos y de serpientes, todos ellos de pago, claro. No obstante, me animo y voy al de conejos. Fue una experiencia bonita, pero al poquito rato me dicen que ya se terminó mi tiempo. Me pareció un poco sacacuartos para el turista (de hecho, mientras que en los café de gatos sólo ví japoneses, en los de buhos y conejos, sólo eramos turistas).

Shinjuku, Tokyo
Takeshita dori en Harajuku Japón
Rabbit café, café de conejos en Tokyo
Disney Store en Shinjuku, Tokyo

Akihabara

Te recomiendo llegar a Akihabara andando desde el sur, así no te perderás dos edificios dedicados a la tecnología que me resultaron interesantes. Uno es el Sony Building, que celebraba en ese momento su 50 aniversario y estaba dedicado a los peces. La visita del edificio me llevó poco más de 30 minutos.

Me llamó la atención que había varias maquetas para que pudisese probar las cámaras fotográficas antes de comprarlas. También había una pequeña exposición.

Después del Sony Building, me encontré este edificio llamado Tokyo Concept Labi. Aquí tenían algunas cosas que realmente me parecían novedosas y que no he visto nunca en un Fnac, y sobre todo… la sección de belleza.

Cientos de aparatos maravillosos para darnos masajes o castigarnos la espalda, según como se quiera ver.

Sony Building, Tokyo
Exposición en Sony Building, en Tokyo
Probando cámaras fotográficas en Sony Building, en Tokyo

¡Por fin! ¡un sitio donde comprar la taza del water!. Pongo esta de ejemplo, pero la más cara costaba 80000 yenes (700€).

Retrete eléctrico Japón
Máquina para masajear la cabeza en Japón

¡Y finalmente llegué a Akihabara!. Este es el barrio de la tecnología de Tokyo. Según pude leer por internet (y tal como algunos amigos japoneses me comentaron), ha subido bastante los precios debido al turista. Mi sensación fue que no había nada que no hubiese en España, pero a unos precios iguales o incluso superiores.

No obstante, en este barrio hay varios meidos café.  Yo entré en uno que forma parte de la cadena maidreamin. Una vez dentro, una chica vestida como una sirvienta del siglo pasado me explica con una rodilla incada en el suelo que yo soy su amo y me pregunta que deseo tomar. De todas formas, aunque ella me explica todo esto de rodillas, yo más bien sentía que aquí la que mandaba era ella…

Durante mi estancia en la cafetería, una de las chicas hizo un espectáculo bailando y agitando una cinta de gimnasia rítmica. El resto del equipo aplaude al son y una toca la pandereta. Es interesante, aunque lo mejor es un grupo de tres hombres que se lo están pasando en grande, y yo disfruto viendo a la gente pasarlo bien… creo.

Me roban 30 euros a cambio de un helado con cara de oso y la posibilidad de fotografiarme con una de las chicas, concretamente una muy amable que habla algo de español. Inicialmente iban a ser 17€, pero no sé que pelotas ponía en la factura que el precio no fue el que me dijeron inicialmente. De todas formas, durante mi estancia ahí, me ofrecen varias cosas y hago varios gritos de guerra a petición de las chicas. Igual es que cobran por grito de guerra, no sep…

Un dato curioso. Usualmente para llamar la atención de un japonés dices «sumimasen», que viene a significar «disculpe». Aquí decías «ñam ñam», moviendo la mano como si fuese la pezuña de un gato…

Además de la tecnología y los meidos café, en Akihabara hay un sex shop de seis plantas. De todas formas, eran muy estrechitas muy estrechitas y constantemente estás poninedote de lado para pasar entre la gente. Había japoneses, pero sobre todo había bastante turista.

No voy mucho a sex shops, así que las fotos que pongo aquí igual son una vulgaridad porque esto es lo típico que te encuentras en un sex shop. En cualquier caso, me llamaron la atención la infinidad de chochos y pollas que había.

Las mujeres primero.

Akihabara, Tokyo
Meido Café en Akihabara, Tokyo
Vaginas de plástico en Sexhop en Akihabara, Tokyo
Helado en Meido Café en Akihabara, Tokyo
Consoladores en tienda seis plantas en Akihabara Tokyo

Shinjuku

Aquí me alojé en el mejor hotel cápsula de todos los que he estado. El hotel Anshin Oyado. Que raro que también fuese el más caro. Está en una ubicación inmejorable, sales y estás en pleno Shinjuku, que es una zona interesante para visitar. El hotel tiene bebidas y sopas gratuitas, tres sillones de masaje en los que no hay que meter moneda, un spa muy completo, un internet que funciona bastante bien (algo que no puedo decir de muchos otros hoteles cápsula), lavadora (eso sí, bastante cara, 400 yenes me soplaron, pero por mi experiencia, un hotel cápsula con lavadora es un bien escaso en tokyo), mangas, desayuno gratis (os dejo una foto, todo muy envuelto, pero los onigiris, esos triágulos de arroz con corazón de pescado envueltos en algas, me gustan), plancha… todo por casí 50 euros…

La primera noche que pasé en este hotel, cuando salí, me encontré a un mago buenísimo haciendo un espectáculo en la calle. Además de que era muy bueno técnicamente, tenía mucho ritmo, todo el número super ensayado y era él mismo quien se gestionaba el sonido con un mando a distancia que le colgaba del cinturón. Cuando terminó el espectáculo, no hubo monedas, sólo billetes de 1000 yenes (unos nueve euros) por todos lados.

Espectáculo de magia en la calle en Shinjuku, Tokyo
desayuno incluído en hotel cápsula de Shinjuku
Hotel Cápsula de lujo en Shinjuku, Tokyo

Además de que Shinjuku es un buen sitio para darte un paseo, está muy bien comunicado con el resto de Tokyo. También tiene la estación de autobuses, desde la que puedes llegar a Kusatsu, al museo Ghibli, a un pequeño zoológico y al fucking master de los neco cafe (cafés de gatos).

Máquina de planchar en Shinjuku, Tokyo
Servicio de planchado
Instrucciones de uso de retrete eléctrico, Japón
Estos son los mandos de la nave espacial,y sus instrucciones de uso.

Kabukicho

Es el barrio rojo de Tokyo. Está al lado de Shinjuku. Mi recomendación: no vayas. Supongo que esto es suficiente para que despierte tu curiosidad y tengas ganas de ir…

No me gustó pasear por sus calles, que por otra parte, están muy llenas de vida. Cómo turista solitario y con pinta de desorientado que soy, muchos guineanos y japoneses interrumpían mi paseo para ofrecerme los servicios de prostitutas, llegaba a ser algo cansino.

Por otra parte, consultando acerca de Kabukicho en internet, y llendo un poco más allá de las típicas guías de viaje, parece ser que este es uno de los pocos sitios de japón dónde abundan los timos y las estafas.

Ikebukuro

Ikebukuro es una zona peculiar, hay bastantes pachinkos (salas de máquinas tragaperras), hoteles del amor que puedes alquilar por horas y sitios donde te puedes tomar una cerveza por treinta euros en compañía de mujeres vestidas provocativamente.

También hay un café de pingüinos, pero cuando llegué me enteré de que no se podían tocar (quizás esto era obvio…), sólo ver a través de un cristal. ¡Para eso que pongan una pantalla de televisión!.

En el hotel cápsula entablé conversación con un japonés que me dijo que ese era el hotel cápusla más barato que había encontrado en Tokyo. Ciertamente, creo que no había estado en uno tan barato y tenía unas instalaciones bastante completas. Lo malo, que la máquina de lavar la ropa me costó algo más de cuatro euros.

Pagar por hablar en Ikebukuro, Tokyo

En Ikebukuro hay un museo sobre los terremotos e incendios en Japón.  Tiene actividades para toda la familia. Primero nos pusieron un video bastante interesante, aunque para niños, luego nos enseñaron los diferentes tipos de extintores y yo apagué una grabación de un fuego con uno de ellos. Luego pasamos por un pasillo lleno de humo con sensores que te avisaban de si ibas demasiado erguido (algo que no puedes hacer en un pasillo lleno de humo), y finalmente, lo más estimulante era el simulador de terremotos. Ahí me dí cuenta de que cuando el edificio se tambalea, todos los muebles del edificio se convierten en armas que te pueden golpear.

Para poder disfrutar de todas las actividades, es necesario reservar. Yo fuí a primera hora de la mañana, y podía haber entrado, pero para hacer todas las actividades, debía esperarme hasta las 15:00. Al final fue un día intenso, fuí al neko café, al zoológico y a los alrededores del estudio Ghibli, entré en este museo y visité odaiba en el mismo día.

Museo terremotos Ikebukuro
Simulador de terremotos.
Bridas para sujetar los muebles en el museo de los terremotos en Ikebukuro, Tokyo
Esto son una especie de bridas para afianzar los muebles de la casa y que no te golpeen en caso de terremoto.

Odaiba

Tal como yo lo veo, Odaiba es una isla artificial totalmente dedicada al ocio. Tienes varios miniparques temáticos de atracciones (muchos de ellos son edificios, pero también había uno al aire libre), tienes mega web, que es un museo de coches de Toyota que también tiene simuladores, la estatua gigante de Gundam y una réplica de la estatua de la libertad (aunque yo pensaba que la réplica tendría el mismo tamaño que la original… que desilusión). Tranquilamente puedes echar un día entero, desde la mañana hasta la noche.

De los miniparques que tiene, yo esuve en Joypolis. Que tenía algunas atracciones dedicadas a la realidad virtual. Sin embargo, para la más pichula, VR Zero Latency, era necesario hacer reserva, así que me quedé sin jugar :(.

Sólo la entrada a Joypolis valía siete euros. La entrada pudiendo montar en todas las atracciones sin pagar extra valía casi treinta euros.

Pienso que el ocio de Odaiba está muy pensado para adolescente. Yo me sentía un poco el papa pitufo. De todas formas, haciendo cola para una atracción de realidad virtual, entablé conversación con un grupo de chicas, y ya el parqué comenzó a ser un lugar realmente divertido.

Parque de atracciones en Odaiba, Tokyo

Otro lugar de ocio en el que entré fue el Tokyo Leisureland. Aquí había una casa del terror, si bien, las de España, meten mucho más miedo, aquí sólo eran sonidos y robots moviéndose.

Una de las atracciones que me llamó la atención era una que consistía en pescar. Literalmente. Te daban una caña y metías el anzuelo en el agua a la espera de que picasen. Los que picaban los metías en un cubo, así que intuyo que te lo llevabas para casa.

Estatua Gunman en Odaiba, Tokyo
Edificio Odaiba, Tokyo
Estatua de la libertad en Odaiba, Tokyo

Tanoshi katta… arigatou!

Amigos Odaiba, Tokyo
Edificio con attracciones en Odaiba, Tokyo
Atracción real de pescar en Odaiba, Tokyo
Casa del terror en Odaiba, Tokyo
Edificio máquinas recreativas en Odaiba, Tokyo
Vista de máquinas recreativas en edificio de Odaiba, Tokyo

También tuve la suerte de presenciar dos espectáculos de malabares callejeros en Odaiba. Uno en frente de la estatua de la libertad, y otro enfrente de mega web, el museo de coches de Toyota.

Espectáculo de malabares en plaza de Odaiba, Tokyo
Espectaculo de malabares en Odaiba, Tokyo

Asakusa

Aquí está uno de los principales templos budistas de Tokyo, construído alrededor del año 700. Yo lo viví como un interesante gran reclamo turísitco. Aunque puedes acceder al templo desde varios sitios, yo lo hice desde la calle principal, Nakamise. Esta calle está llena de Souvenirs con los precios considerablemente inflamados donde nos podemos encontrar desde un llavero de Geisha, hasta uno de Mickey Mouse.

Caí en la tentación y me compré unas sandalias típicas japonesas: Zori Asa. Están muy bien pensadas, porque te puedes poner cualquiera de las dos sandalias en cualquiera de los dos pies, y cuando las juntas ocupan poco espacio en la mochila. Sin embargo, tengo los pies muy tiernos, y al tercer kilómetro decidí volver a usar calcetín junto con mis sandalias de montaña Teva.

Entrada Asakusa, en Tokyo
Tienda Souvernirs en Asakusa
Sólo falta que me vendan el kimono del perro…
Incienso en Asakusa

Kichijioji

Esta parada de metro no aparece en las guías de viaje. Sin embargo, es un buena zona para pasar el día. Aquí hay uno de los mejores cafés de gatos de Tokyo, un pequeño zoológico, un parque y el museo Ghibli.

Para reservar entrada para entrar en el museo Ghibli, tendrás que hacerlo con un mes de antelación. Si estás en japón, es muy fácil utilizando los cajeros de los supermercados Lawson. No puedes entrar si no has reservado entrada.

Después de haber estado en el primer neko café, pensé que había sido una experiencia mejorable. Así que busqué en google cual podía ser el mejor neko café de Tokyo y encontré buenas referencias sobre uno que había cerca del museo Ghibli.

En este, las consumiciones no eran gratis. Más bien todo lo contrario. La entrada eran más de 1200 yenes y la consumicion  seiscientos y algo más. Así que finalmente pagué casi 2000 yenes por la experiencia. Ummm… me parece bastante desorbitado, los gatos eran muy bonitos, pero no me hicieron más caso que los gatos del primer neko café. También es verdad que estaba hasta arriba de gente. La ambientación era impecable.

Si tienes un amigo con gatos, ir a pasar la tarde a la cocina de su casa me parece un plan mejor…

Por otra parte, es necesario reservar, yo fuí sin reserva y tuve que esperar. La web del café es esta.

Neko Café en Tokyo
Neko Café en Tokyo
Neko Café en Tokyo

Como no pude entrar directamente en el café por no tener reserva, dí un paseo por los alrededores. La zona está muy bien. Cerca hay un parque (por fin un parque en el que puedes pisar la hierba), un pequeño zoológico (cuya entrada sólo costaba 320 yenes, menos de tres euros) y el museo del estudio Ghibli. En la hora y diez minutos que tuve que esperar, me dio tiempo a pasear por el parque, ver la sección de pájaros del zoo y sacar unas fotos a la fachada del museo del estudio Ghibli.

Museo Ghibli, en Tokyo
Parque para hacer deporte en los alrededores el museo Ghibli, en Tokyo
Parque en los alrededores del estudio Ghibli, en Tokyo

LaQua Spa

Un Spa bastante reconocido en Tokyo es el Laqua Spa, así que para allí me fuí. Aunque las instalaciones son bastante perfectas, y es más completo que los de los hoteles cápsula dónde me alojé, en este viaje he estado en muuuchos Spas. Así que tampoco me pareció tan genuino. De todas formas, está todo muy cuidado y puedes abrir y cerrar tu taquilla o comprar bebidas acercando la pulsera que te dan a la máquina correspondiente, lo cual siempre es un plus.

Me ha llamado la atención que en japón las saunas turcas suelen tener moqueta y las maderas para sentarse ya tienen toallas encima, no hace falta que pongas la tuya. Esto no es ninguna chorrada, porque así, si no tenemos / se nos olvida la toalla no se nos quemará el culete. También es curioso que dentro de la sauna suelen tener televisión. En esta ocasión retransmitían las competiciones japonesas de artes marciales de los juegos Olímicos de Río.

Tras haber pagado un extra (todo salió por 5000 yenes), era posible dormir en un futón en una gran sala dónde estaba, al igual que yo, todo el mundo que se quedó aquel día. Con el sueño y tal, no me costó demasiado.

Kusatsu Onsen

Kusatsu es una pequeña ciudad que cuenta con varios onsen. Después de haber estado en el spa Laqua, que más bien es un sento (un baño público japonés), me entró curisosidad por probar un onsen (aguas termales de origen volcánico). Investigando un poco, en varias páginas se describía al Kusatsu Onsen como uno de los mejores de japón, así que hasta aquí me vine.

Para llegar aquí desde Tokyo existen varias formas. Las más sencillas son o coger un autobus, o coger un tren bala. Había que ir temprano, ya que el viaje en autobus dura 4 horas y probablemente quieras ir y volver en el día. Por semana puedes ir a las 8:05, las 9:05 y las 12:05. Los fines de semana también sale uno a las 10:05. Yo cogí el de las 8:05, y con la calma que me lo tomé se me hizo tarde para volver en autobus. De todas formas, es posible volver más tarde si lo haces en Shinkansen, pero el tren bala te costará unos 7000 yenes, mientras que en autobús son 3500, más o menos. Finalmente, pasé noche en Kusatsu, en un hotel que tenía Onsen… y mereció con mucho la pena.

Kustatsu Onsen por la mañana

Una vez aquí, yo que simplemente pretendía ver como era esto de los baños termales, pero me llevé una grata sorpresa; en los alrededores hay unos parajes preciosos.

Es curioso; la ciudad huele diferente. Uno no sabe muy bien a qué. Primeramente yo lo asocié a algo descompuesto… nop, la ciudad huele al agua de sus termas. Y no es que sea un olor malo, ni molesto, no es un olor fuerte, sólo un olor diferente que no logré ubicar hasta que no estuve cerca de unas termas y el olor se hizo más intenso (pero en ningún caso molesto).

Estatua en Kusatsu Onsen
Kusatsu Onsen
Alrededores Kusatsu Onsen
Alrededores Kusatsu Onsen

En Kusatsu hay muchos turistas, pero la mayoría japoneses. Algún extranjero ví, pero mucho menos que en otros lugares. Fue mucho más sencillo que en grandes ciudades entablar conversación. Tanto tiempo viajando solo, fue algo que agradecí mucho.

En un onsen, todo el mundo está completamente desnudo, y salvo en algunos muy concretos, generalmente hay distinción de sexos, los hombres por un lado y las mujeres por otro. Como todo el mundo está en bolinguis, no es posible sacar fotos, así que estás las he sacado de internet del Onsen en el que yo estuve, llamado: Sainokawara.

Pregunté a un par de personas cual era el mejor, las dos coincidieron en que era este porque era muy grande. La entrada valió 600 yenes. Fuí con molestias en una pierna; a casusa de tanto andar, me salieron ampollas que modificaron mi pisada. Estoy seguro de que con reposo se hubiese arreglado, pero gracias al Onsen no hizo falta.

El onsen más grande de Kusatsu
Panorámica de bosque en Kusatsu Onsen

A parte de los onsens «oficiales», también hay sitios donde puedes sumergirte en agua volcánica sin pagar. En general no tienen más altura que las rodillas, pero es una experiencia única igual.

Alrededores Kusatsu Onsen, onsens gratuitos para mojar los pies
Alrededores Kusatsu Onsen, en Japón
Alrededores Kusatsu Onsen
Alrededores Kusatsu Onsen

Decidí tomarme la vida con calma y no regresé en el día como había previsto. En su lugar, me quedé a dormir en un hotel de Kusatsu, el hotel miyuki (bella nieve). Así que por primera vez en este viaje dormí en una habitación típica japonesa (o eso creo).

Me llamaron la atención ciertas sillas de masaje, algo rústicas para lo que estoy acostumbrado.

Futon en hotel de Kusatsu
Máquina de masaje rudimentaria en Kusatsu

Caminando por las calles de Kusatsu tuve un encuentro inesperado con mi primer profesor de Japones: Anpanman. Se trata de un super heroe cuya cabeza es una galleta de anko. Al tratarse de un dibujo animado para niños, trataba de leer sus cuentos para ir aprendiendo japonés a través de una historia. Por las calles del pueblo varios vendedores te ofrecen comprar sus galletas de anko. Ummm… no me gusta mucho que me intenten vender cosas que no he pedido, de todas formas, aproveché la situación para comerme a mi maestro.

El anko es una pasta dulce hecha a partir de alubias. Para un español esto es un poco raro… hacer un postre a partir de unas alubias. Para un asturiano, esto es una patada en los cojones… coges unes fabes pintes, le quites el chorizu y ponesle azucar… redios!

Ampanman
Comiendome a Ampanman

Para ir de un lugar a otro, muchos usábamos el yukata, que es una vestimenta típica japonesa, los hay simplones para ir a los baños termales, o más elaborados para ir a las fiestas de verano.

Y un regalo inesperado. Otro huesped me preguntó si sabía que en el hotel había un onsen al aire libre. Le dije que no, y me mostró dónde estaba. No hubiese ido si este huesped no me lo hubiese dicho. Así que algo pasadas las doce de la noche fui al onsen. Estuve alrededor de una hora y media, totalmente solo y en plena noche. Este fue uno de los mejores momentos del viaje 🙂

Es curioso que la vida nocturna del hotel y me imagino que del pueblo desaparece por la noche. Supongo que tiene su lógica, pero a partir de las doce de la noche, que no me parece tan tarde, en el hotel sólo soy capaz de oír el ruído de los electrodomésticos y de mis pies caminando sobre la moqueta.

Onsen por la noche en hotel de Kusatsu

Parques

Buscando un ciber me crucé con el parque de Koshikawa. Es un parque precioso por el que pasear. Sin embargo, al lado tiene el estadio de beisbol, y resulta curioso el contraste entre el sonido de las cigarras, y la megafonía del estadio.

En el lago del parque había unas tortugas que no tenían miedo de los seres humanos. De hecho, se acercaban bastante a ellos.

Tortuga japonesa

Sin embargo, mal interpreté este cartél. Pensé que significaba «no darle salchichas a las tortugas», cuando realmente significa «las tortugas muerden»!. Ya te imaginarás como lo descubrí…

Señal de peligro al tocar a las tortugas, en Japón

También estuve en el Yoyogui Park. En este parque los domingos se reune gente a hacer cosplay y los famosos rockabilys… sin embargo yo no ví ninguno 🙁

Yoyogi Park en Tokyo
Entrada a parque en Tokyo
Parque en Tokyo
Parque en Tokyo
Yoyogi Park en Tokyo

Paseando por el parque pude ver el templo principal, donde entre varias cosas, había un lugar donde la gente arrojaba unas monedas y pedía un deseo.

También estaban realizando las fotos de una boda, aunque con tanto turista, la gente de la boda se convirtió en una cosa más que ver.

Pedir un deseo en Yoyogi Park
Turistas sacando fotos a boda japonesa

La tienda de malabares

Me dí un capricho y me fuí a la tienda de malabares más importante de Tokyo. Realmente no era muy diferente de cualquier otra tienda de malabares en la que hubiese estado. Si que me llamó la atención que no tenían monociclos. También tenían algún que otro producto que no había visto en las tiendas de malabares de España.

Al final, no me resistí y me dí un capricho.

Naranja, tienda de malabares de Tokyo
Compras en Naranja, tienda de malabares en Tokyo

Good Old Friends

Este fue un momento muy especial para mí. Volví a ver a antiguos compañeros del parque temático donde había trabajado 12 años atrás. Contamos batallitas, compartimos unas risas y pasamos unos buenos momentos.

Amigos Tokyo

Conclusión

Del viaje he sacado un buen puñado de anecdotas, algún juguetito, algo de introspección, unas cuantas ampollas, y en general toda la riqueza que aporta acercarme un poco a una cultura tan diferente en la esencia y en la superficie. ¿Qué me ha gustado más?. Ummm… cuesta decidirese, ha habido muchos lugares interesantes. Sin embargo, mis mejores momentos en japón han estado ligados a las personas. A las personas que me han regalado un trato especial. Mis excompañeros de trabajo del parque temático, Haruka, Waka y Akame, el acupuntor Hisayuki y su mujer Yumi, la recepcionista del spa Laqua, los dos cocineros de un restaurante que estaba al lado de una cafetería de perros que luego resultó que estaba cerrada, la chica que fue a su casa a buscar jabón para que pudiese hacer la colada, Hanae que me ayudó a hacer compras por Osaka, Takuho que me indicó como llegar a un centro comercial y luego nos hicimos amigos, el grupo de chicas que conocía en odaiba, Ikko, Yamada, Ken y Gabriela de Ikura Circus, Kyoko que me regaló un poco de Osaka… Las personas, las que te acogen, te aceptan y te miman, son las que hacen que un lugar merezca la pena. En japón ha habido muchas, pero hoy por hoy, no es mi sitio. Así que, aun con la mochila llena de recuerdos y experiencias, me alegro de volver a casa. O Kaeri Nasai!

Confitería japonesa Pablo