Viviendo japón 3 – Tokyo

Tokyo Rules

Lo primero que pensé cuando salí de de la estación de trenes de Tokyo es que Osaka, la tercera ciudad más grande de japón, era un pueblín. Hasta ese momento Osaka era una gran ciudad llena de vida, pero es que Tokyo es eso por 100. Las dos ciudades tienen su encanto, me encanta la gente de Osaka, y allí me fué más fácil conocer nuevas personas, pero Tokyo es un monstruo, en tamaño y en posibilidades.

Me llamó la atención que a la salida de la estación del Shinkansen había un recinto con forma de bóveda. Justo debajo había una red. Me pregunté para qué… ¿no quieren que la gente se caiga?… ¿o no quieren que se tire?

Cúpula de la estación de Tokyo
Edificio con distintos servicios en cada planta

Algo que ocurre en muchos edificios de Japón es que tienen servicios de todo tipo en sus plantas, como se puede ver en la foto.

Más adelante vi esa misma red en otra edificación. Malditos prejuicios. La red es para que no caigan piezas del edificio sobre la cabeza de la gente.

De camino al hotel cápsula, la mayor diferencia que veo con Osaka es que en Tokyo los edificios son más grandes y tienen más apariencia de modernos.

Cuando finalmente llego al hotel cápsula… que desilusión…cuesta 3900, lo mismo que el fucking master de los hoteles cápsula de Osaka, pero por ese precio… el de Tokyo es una cutrada…

Minato

Aquí puedes visitar la Tokyo Tower. Para llegar a la torre, atravesé el parque de Shiba, con un homenaje a los niños no natos:

Parque con estatuas homenaje a los niños no natos en Tokyo

Para la Tokyo Tower, hay dos tarifas, la de 8€ y la de 13 euros. Como estaba expléndido pagué la entrada más cara, que me permitía subir más alto.

A la salida, había unas japonesas muy agradables me hicieron un pequeño cuestionario y me camuflaron perfectamente de japonés para lograr mimetizarme con el entorno.

Tokyo Tower
Traje de Samurai en la Tokyo Tower

Y esto, amigos míos, es Tokyo:

Roppongi

Lo suficientemente cerca de Tokyo Tower como para ir andando, está el barrio de Roppongi. Aquí destaca la Tokyo Sky View. Yo tuve la suerte de que me regalaran un descuento para una exposición que tenía lugar en el piso 52 de este edificio.

¿Y esta araña? ¡Pero si las tenemos igual en Barcelona! No sé la historia de estas arañas, pero espero que el autor no las vendiese como exclusivas…

Estatua araña en la entrada del Tokyo Sky View
Tokyo Sky View

Shibuya y Harayuku

Estos dos sitios hay que verlos del tirón porque están muy cerca. En Shibuya puedes hacerte una foto con la famosa estatua el perro, que es un punto de encuentro típico para los japoneses. La estatua del perro es una especie estrella del Rock y constantemente hay gente haciéndose fotos con ella, así que aunque le saqué la foto, os tendréis que fiar de que efectivamente estuve allí porque no quise hacer cola.

El paso de cebra de Shibuya es famoso. Cuando sus semáforos se ponen en verde para los peatones, cruza a la vez un montón de gente proveniente de un montón de aceras. En ocasiones he oído referencias al orden de los japoneses porque todos caminan perfectamente sin llegar a chocar. Esto es un mito, delante mía chocaron :). Los japoneses son gente maravillosa, pero no tienen superpoderes. En la foto de al lado, entre la multitud, está el paso de cebra. En frente del cruce hay, como no, un Starbucks. Desde el ventanal del segundo nivel se debe ver el paso de cebra perfecto. Me pregunto cuanto les costará el metro cuadrado…

Este paseo por Shibuya y Harayuku, me gustó. Hay muchas cosas, son calles con mucha vida (aunque pueden resultar cansinas y agobiantes dependiendo de como tengas el día), y hay bastante gente con pintacas frikis.

Encontré una tienda de Disney con una fachada muy molona. Esta vez no entré. Entré hace doce años, habrán metido nuevos muñecos, pero debe segir igual :). También encontré un bar de tapas español. Me pregunto como les irá, y hasta que punto son auténticas tapas españolas… no les pasé el cuestionario.

Tras atravesar su famoso paso de cebra y callejerar un poco por Shibuya, puse rumbo a Harayuku, y sin saberlo, recorrí su calle más famosa: Takeshita. Al salir de la calle encuentro las vías del tren y a mano derecha una oficina de turismo. La verdad, que no me fío mucho de que fuese una oficina de turismo muy oficial, porque entre varios sitios populares para ver en Harayuku me recomienda un café conejos, otro de erizos, de gatos y de serpientes, todos ellos de pago, claro. No obstante, me animo y voy al de conejos. Fue una experiencia bonita, pero al poquito rato me dicen que ya se terminó mi tiempo. Me pareció un poco sacacuartos para el turista (de hecho, mientras que en los café de gatos sólo ví japoneses, en los de buhos y conejos, sólo eramos turistas).

Estatua del perro en Shinjuku
Shinjuku, Tokyo
Takeshita dori en Harajuku Japón
Rabbit café, café de conejos en Tokyo
Disney Store en Shinjuku, Tokyo

Akihabara

Te recomiendo llegar a Akihabara andando desde el sur, así no te perderás dos edificios dedicados a la tecnología que me resultaron interesantes. Uno es el Sony Building, que celebraba en ese momento su 50 aniversario y estaba dedicado a los peces. La visita del edificio me llevó poco más de 30 minutos.

Me llamó la atención que había varias maquetas para que pudisese probar las cámaras fotográficas antes de comprarlas. También había una pequeña exposición.

Después del Sony Building, me encontré este edificio llamado Tokyo Concept Labi. Aquí tenían algunas cosas que realmente me parecían novedosas y que no he visto nunca en un Fnac, y sobre todo… la sección de belleza.

Cientos de aparatos maravillosos para darnos masajes o castigarnos la espalda, según como se quiera ver.

Sony Building, Tokyo
Exposición en Sony Building, en Tokyo
Probando cámaras fotográficas en Sony Building, en Tokyo

¡Por fin! ¡un sitio donde comprar la taza del water!. Pongo esta de ejemplo, pero la más cara costaba 80000 yenes (700€).

Retrete eléctrico Japón
Máquina para masajear la cabeza en Japón

¡Y finalmente llegué a Akihabara!. Este es el barrio de la tecnología de Tokyo. Según pude leer por internet (y tal como algunos amigos japoneses me comentaron), ha subido bastante los precios debido al turista. Mi sensación fue que no había nada que no hubiese en España, pero a unos precios iguales o incluso superiores.

No obstante, en este barrio hay varios meidos café.  Yo entré en uno que forma parte de la cadena maidreamin. Una vez dentro, una chica vestida como una sirvienta del siglo pasado me explica con una rodilla incada en el suelo que yo soy su amo y me pregunta que deseo tomar. De todas formas, aunque ella me explica todo esto de rodillas, yo más bien sentía que aquí la que mandaba era ella…

Durante mi estancia en la cafetería, una de las chicas hizo un espectáculo bailando y agitando una cinta de gimnasia rítmica. El resto del equipo aplaude al son y una toca la pandereta. Es interesante, aunque lo mejor es un grupo de tres hombres que se lo están pasando en grande, y yo disfruto viendo a la gente pasarlo bien… creo.

Me roban 30 euros a cambio de un helado con cara de oso y la posibilidad de fotografiarme con una de las chicas, concretamente una muy amable que habla algo de español. Inicialmente iban a ser 17€, pero no sé que pelotas ponía en la factura que el precio no fue el que me dijeron inicialmente. De todas formas, durante mi estancia ahí, me ofrecen varias cosas y hago varios gritos de guerra a petición de las chicas. Igual es que cobran por grito de guerra, no sep…

Un dato curioso. Usualmente para llamar la atención de un japonés dices “sumimasen”, que viene a significar “disculpe”. Aquí decías “ñam ñam”, moviendo la mano como si fuese la pezuña de un gato…

Además de la tecnología y los meidos café, en Akihabara hay un sex shop de seis plantas. De todas formas, eran muy estrechitas muy estrechitas y constantemente estás poninedote de lado para pasar entre la gente. Había japoneses, pero sobre todo había bastante turista.

No voy mucho a sex shops, así que las fotos que pongo aquí igual son una vulgaridad porque esto es lo típico que te encuentras en un sex shop. En cualquier caso, me llamaron la atención la infinidad de chochos y pollas que había.

Las mujeres primero.

Akihabara, Tokyo
Meido Café en Akihabara, Tokyo
Vaginas de plástico en Sexhop en Akihabara, Tokyo
Helado en Meido Café en Akihabara, Tokyo
Consoladores en tienda seis plantas en Akihabara Tokyo

Shinjuku

Aquí me alojé en el mejor hotel cápsula de todos los que he estado. El hotel Anshin Oyado. Que raro que también fuese el más caro. Está en una ubicación inmejorable, sales y estás en pleno Shinjuku, que es una zona interesante para visitar. El hotel tiene bebidas y sopas gratuitas, tres sillones de masaje en los que no hay que meter moneda, un spa muy completo, un internet que funciona bastante bien (algo que no puedo decir de muchos otros hoteles cápsula), lavadora (eso sí, bastante cara, 400 yenes me soplaron, pero por mi experiencia, un hotel cápsula con lavadora es un bien escaso en tokyo), mangas, desayuno gratis (os dejo una foto, todo muy envuelto, pero los onigiris, esos triágulos de arroz con corazón de pescado envueltos en algas, me gustan), plancha… todo por casí 50 euros…

La primera noche que pasé en este hotel, cuando salí, me encontré a un mago buenísimo haciendo un espectáculo en la calle. Además de que era muy bueno técnicamente, tenía mucho ritmo, todo el número super ensayado y era él mismo quien se gestionaba el sonido con un mando a distancia que le colgaba del cinturón. Cuando terminó el espectáculo, no hubo monedas, sólo billetes de 1000 yenes (unos nueve euros) por todos lados.

Además de que Shinjuku es un buen sitio para darte un paseo, está muy bien comunicado con el resto de Tokyo. También tiene la estación de autobuses, desde la que puedes llegar a Kusatsu, al museo Ghibli, a un pequeño zoológico y al fucking master de los neco cafe (cafés de gatos).

Espectáculo de magia en la calle en Shinjuku, Tokyo
desayuno incluído en hotel cápsula de Shinjuku
Máquina de planchar en Shinjuku, Tokyo
Servicio de planchado
Instrucciones de uso de retrete eléctrico, Japón
Estos son los mandos de la nave espacial,y sus instrucciones de uso.
Hotel Cápsula de lujo en Shinjuku, Tokyo

Kabukicho

Es el barrio rojo de Tokyo. Está al lado de Shinjuku. Mi recomendación: no vayas. Supongo que esto es suficiente para que despierte tu curiosidad y tengas ganas de ir…

No me gustó pasear por sus calles, que por otra parte, están muy llenas de vida. Cómo turista solitario y con pinta de desorientado que soy, muchos guineanos y japoneses interrumpían mi paseo para ofrecerme los servicios de prostitutas, llegaba a ser algo cansino.

Por otra parte, consultando acerca de Kabukicho en internet, y llendo un poco más allá de las típicas guías de viaje, parece ser que este es uno de los pocos sitios de japón dónde abundan los timos y las estafas.

Ikebukuro

Ikebukuro es una zona peculiar, hay bastantes pachinkos (salas de máquinas tragaperras), hoteles del amor que puedes alquilar por horas y sitios donde te puedes tomar una cerveza por treinta euros en compañía de mujeres vestidas provocativamente.

También hay un café de pingüinos, pero cuando llegué me enteré de que no se podían tocar (quizás esto era obvio…), sólo ver a través de un cristal. ¡Para eso que pongan una pantalla de televisión!.

En el hotel cápsula entablé conversación con un japonés que me dijo que ese era el hotel cápusla más barato que había encontrado en Tokyo. Ciertamente, creo que no había estado en uno tan barato y tenía unas instalaciones bastante completas. Lo malo, que la máquina de lavar la ropa me costó algo más de cuatro euros.

Pagar por hablar en Ikebukuro, Tokyo

En Ikebukuro hay un museo sobre los terremotos e incendios en Japón.  Tiene actividades para toda la familia. Primero nos pusieron un video bastante interesante, aunque para niños, luego nos enseñaron los diferentes tipos de extintores y yo apagué una grabación de un fuego con uno de ellos. Luego pasamos por un pasillo lleno de humo con sensores que te avisaban de si ibas demasiado erguido (algo que no puedes hacer en un pasillo lleno de humo), y finalmente, lo más estimulante era el simulador de terremotos. Ahí me dí cuenta de que cuando el edificio se tambalea, todos los muebles del edificio se convierten en armas que te pueden golpear.

Para poder disfrutar de todas las actividades, es necesario reservar. Yo fuí a primera hora de la mañana, y podía haber entrado, pero para hacer todas las actividades, debía esperarme hasta las 15:00. Al final fue un día intenso, fuí al neko café, al zoológico y a los alrededores del estudio Ghibli, entré en este museo y visité odaiba en el mismo día.

Museo terremotos Ikebukuro
Simulador de terremotos.
Bridas para sujetar los muebles en el museo de los terremotos en Ikebukuro, Tokyo
Esto son una especie de bridas para afianzar los muebles de la casa y que no te golpeen en caso de terremoto.

Odaiba

Tal como yo lo veo, Odaiba es una isla artificial totalmente dedicada al ocio. Tienes varios miniparques temáticos de atracciones (muchos de ellos son edificios, pero también había uno al aire libre), tienes mega web, que es un museo de coches de Toyota que también tiene simuladores, la estatua gigante de Gundam y una réplica de la estatua de la libertad (aunque yo pensaba que la réplica tendría el mismo tamaño que la original… que desilusión). Tranquilamente puedes echar un día entero, desde la mañana hasta la noche.

De los miniparques que tiene, yo esuve en Joypolis. Que tenía algunas atracciones dedicadas a la realidad virtual. Sin embargo, para la más pichula, VR Zero Latency, era necesario hacer reserva, así que me quedé sin jugar :(.

Sólo la entrada a Joypolis valía siete euros. La entrada pudiendo montar en todas las atracciones sin pagar extra valía casi treinta euros.

Pienso que el ocio de Odaiba está muy pensado para adolescente. Yo me sentía un poco el papa pitufo. De todas formas, haciendo cola para una atracción de realidad virtual, entablé conversación con un grupo de chicas, y ya el parqué comenzó a ser un lugar realmente divertido.

Parque de atracciones en Odaiba, Tokyo
Yo monté aquí!

Otro lugar de ocio en el que entré fue el Tokyo Leisureland. Aquí había una casa del terror, si bien, las de España, meten mucho más miedo, aquí sólo eran sonidos y robots moviéndose.

Una de las atracciones que me llamó la atención era una que consistía en pescar. Literalmente. Te daban una caña y metías el anzuelo en el agua a la espera de que picasen. Los que picaban los metías en un cubo, así que intuyo que te lo llevabas para casa.

Estatua Gunman en Odaiba, Tokyo
Edificio Odaiba, Tokyo
Estatua de la libertad en Odaiba, Tokyo
Amigos Odaiba, Tokyo
Edificio con attracciones en Odaiba, Tokyo

Tanoshi katta… arigatou!

Atracción real de pescar en Odaiba, Tokyo
Casa del terror en Odaiba, Tokyo
Edificio máquinas recreativas en Odaiba, Tokyo
Vista de máquinas recreativas en edificio de Odaiba, Tokyo

También tuve la suerte de presenciar dos espectáculos de malabares callejeros en Odaiba. Uno en frente de la estatua de la libertad, y otro enfrente de mega web, el museo de coches de Toyota.

Espectáculo de malabares en plaza de Odaiba, Tokyo
Espectaculo de malabares en Odaiba, Tokyo

Asakusa

Aquí está uno de los principales templos budistas de Tokyo, construído alrededor del año 700. Yo lo viví como un interesante gran reclamo turísitco. Aunque puedes acceder al templo desde varios sitios, yo lo hice desde la calle principal, Nakamise. Esta calle está llena de Souvenirs con los precios considerablemente inflamados donde nos podemos encontrar desde un llavero de Geisha, hasta uno de Mickey Mouse.

Caí en la tentación y me compré unas sandalias típicas japonesas: Zori Asa. Están muy bien pensadas, porque te puedes poner cualquiera de las dos sandalias en cualquiera de los dos pies, y cuando las juntas ocupan poco espacio en la mochila. Sin embargo, tengo los pies muy tiernos, y al tercer kilómetro decidí volver a usar calcetín junto con mis sandalias de montaña Teva.

Entrada Asakusa, en Tokyo
Tienda Souvernirs en Asakusa
Sólo falta que me vendan el kimono del perro…
Incienso en Asakusa

Kichijioji

Esta parada de metro no aparece en las guías de viaje. Sin embargo, es un buena zona para pasar el día. Aquí hay uno de los mejores cafés de gatos de Tokyo, un pequeño zoológico, un parque y el museo Ghibli.

Para reservar entrada para entrar en el museo Ghibli, tendrás que hacerlo con un mes de antelación. Si estás en japón, es muy fácil utilizando los cajeros de los supermercados Lawson. No puedes entrar si no has reservado entrada.

Después de haber estado en el primer neko café, pensé que había sido una experiencia mejorable. Así que busqué en google cual podía ser el mejor neko café de Tokyo y encontré buenas referencias sobre uno que había cerca del museo Ghibli.

En este, las consumiciones no eran gratis. Más bien todo lo contrario. La entrada eran más de 1200 yenes y la consumicion  seiscientos y algo más. Así que finalmente pagué casi 2000 yenes por la experiencia. Ummm… me parece bastante desorbitado, los gatos eran muy bonitos, pero no me hicieron más caso que los gatos del primer neko café. También es verdad que estaba hasta arriba de gente. La ambientación era impecable.

Si tienes un amigo con gatos, ir a pasar la tarde a la cocina de su casa me parece un plan mejor…

Por otra parte, es necesario reservar, yo fuí sin reserva y tuve que esperar. La web del café es esta.

Neko Café en Tokyo
Neko Café en Tokyo
Neko Café en Tokyo

Como no pude entrar directamente en el café por no tener reserva, dí un paseo por los alrededores. La zona está muy bien. Cerca hay un parque (por fin un parque en el que puedes pisar la hierba), un pequeño zoológico (cuya entrada sólo costaba 320 yenes, menos de tres euros) y el museo del estudio Ghibli. En la hora y diez minutos que tuve que esperar, me dio tiempo a pasear por el parque, ver la sección de pájaros del zoo y sacar unas fotos a la fachada del museo del estudio Ghibli.

Museo Ghibli, en Tokyo
Parque para hacer deporte en los alrededores el museo Ghibli, en Tokyo
Parque en los alrededores del estudio Ghibli, en Tokyo

LaQua Spa

Un Spa bastante reconocido en Tokyo es el Laqua Spa, así que para allí me fuí. Aunque las instalaciones son bastante perfectas, y es más completo que los de los hoteles cápsula dónde me alojé, en este viaje he estado en muuuchos Spas. Así que tampoco me pareció tan genuino. De todas formas, está todo muy cuidado y puedes abrir y cerrar tu taquilla o comprar bebidas acercando la pulsera que te dan a la máquina correspondiente, lo cual siempre es un plus.

Me ha llamado la atención que en japón las saunas turcas suelen tener moqueta y las maderas para sentarse ya tienen toallas encima, no hace falta que pongas la tuya. Esto no es ninguna chorrada, porque así, si no tenemos / se nos olvida la toalla no se nos quemará el culete. También es curioso que dentro de la sauna suelen tener televisión. En esta ocasión retransmitían las competiciones japonesas de artes marciales de los juegos Olímicos de Río.

Tras haber pagado un extra (todo salió por 5000 yenes), era posible dormir en un futón en una gran sala dónde estaba, al igual que yo, todo el mundo que se quedó aquel día. Con el sueño y tal, no me costó demasiado.

Kusatsu Onsen

Kusatsu es una pequeña ciudad que cuenta con varios onsen. Después de haber estado en el spa Laqua, que más bien es un sento (un baño público japonés), me entró curisosidad por probar un onsen (aguas termales de origen volcánico). Investigando un poco, en varias páginas se describía al Kusatsu Onsen como uno de los mejores de japón, así que hasta aquí me vine.

Para llegar aquí desde Tokyo existen varias formas. Las más sencillas son o coger un autobus, o coger un tren bala. Había que ir temprano, ya que el viaje en autobus dura 4 horas y probablemente quieras ir y volver en el día. Por semana puedes ir a las 8:05, las 9:05 y las 12:05. Los fines de semana también sale uno a las 10:05. Yo cogí el de las 8:05, y con la calma que me lo tomé se me hizo tarde para volver en autobus. De todas formas, es posible volver más tarde si lo haces en Shinkansen, pero el tren bala te costará unos 7000 yenes, mientras que en autobús son 3500, más o menos. Finalmente, pasé noche en Kusatsu, en un hotel que tenía Onsen… y mereció con mucho la pena.

Kustatsu Onsen por la mañana
Estatua en Kusatsu Onsen
Kusatsu Onsen

Una vez aquí, yo que simplemente pretendía ver como era esto de los baños termales, pero me llevé una grata sorpresa; en los alrededores hay unos parajes preciosos.

Es curioso; la ciudad huele diferente. Uno no sabe muy bien a qué. Primeramente yo lo asocié a algo descompuesto… nop, la ciudad huele al agua de sus termas. Y no es que sea un olor malo, ni molesto, no es un olor fuerte, sólo un olor diferente que no logré ubicar hasta que no estuve cerca de unas termas y el olor se hizo más intenso (pero en ningún caso molesto).

Alrededores Kusatsu Onsen
Alrededores Kusatsu Onsen

En Kusatsu hay muchos turistas, pero la mayoría japoneses. Algún extranjero ví, pero mucho menos que en otros lugares. Fue mucho más sencillo que en grandes ciudades entablar conversación. Tanto tiempo viajando solo, fue algo que agradecí mucho.

En un onsen, todo el mundo está completamente desnudo, y salvo en algunos muy concretos, generalmente hay distinción de sexos, los hombres por un lado y las mujeres por otro. Como todo el mundo está en bolinguis, no es posible sacar fotos, así que estás las he sacado de internet del Onsen en el que yo estuve, llamado: Sainokawara.

Pregunté a un par de personas cual era el mejor, las dos coincidieron en que era este porque era muy grande. La entrada valió 600 yenes. Fuí con molestias en una pierna; a casusa de tanto andar, me salieron ampollas que modificaron mi pisada. Estoy seguro de que con reposo se hubiese arreglado, pero gracias al Onsen no hizo falta.

El onsen más grande de Kusatsu
Panorámica de bosque en Kusatsu Onsen

A parte de los onsens “oficiales”, también hay sitios donde puedes sumergirte en agua volcánica sin pagar. En general no tienen más altura que las rodillas, pero es una experiencia única igual.

Alrededores Kusatsu Onsen, onsens gratuitos para mojar los pies
Alrededores Kusatsu Onsen, en Japón
Alrededores Kusatsu Onsen
Alrededores Kusatsu Onsen

Decidí tomarme la vida con calma y no regresé en el día como había previsto. En su lugar, me quedé a dormir en un hotel de Kusatsu, el hotel miyuki (bella nieve). Así que por primera vez en este viaje dormí en una habitación típica japonesa (o eso creo).

Me llamaron la atención ciertas sillas de masaje, algo rústicas para lo que estoy acostumbrado.

Futon en hotel de Kusatsu
Máquina de masaje rudimentaria en Kusatsu

Caminando por las calles de Kusatsu tuve un encuentro inesperado con mi primer profesor de Japones: Anpanman. Se trata de un super heroe cuya cabeza es una galleta de anko. Al tratarse de un dibujo animado para niños, trataba de leer sus cuentos para ir aprendiendo japonés a través de una historia. Por las calles del pueblo varios vendedores te ofrecen comprar sus galletas de anko. Ummm… no me gusta mucho que me intenten vender cosas que no he pedido, de todas formas, aproveché la situación para comerme a mi maestro.

El anko es una pasta dulce hecha a partir de alubias. Para un español esto es un poco raro… hacer un postre a partir de unas alubias. Para un asturiano, esto es una patada en los cojones… coges unes fabes pintes, le quites el chorizu y ponesle azucar… redios!

Ampanman
Comiendome a Ampanman

Para ir de un lugar a otro, muchos usábamos el yukata, que es una vestimenta típica japonesa, los hay simplones para ir a los baños termales, o más elaborados para ir a las fiestas de verano.

Y un regalo inesperado. Otro huesped me preguntó si sabía que en el hotel había un onsen al aire libre. Le dije que no, y me mostró dónde estaba. No hubiese ido si este huesped no me lo hubiese dicho. Así que algo pasadas las doce de la noche fui al onsen. Estuve alrededor de una hora y media, totalmente solo y en plena noche. Este fue uno de los mejores momentos del viaje 🙂

Es curioso que la vida nocturna del hotel y me imagino que del pueblo desaparece por la noche. Supongo que tiene su lógica, pero a partir de las doce de la noche, que no me parece tan tarde, en el hotel sólo soy capaz de oír el ruído de los electrodomésticos y de mis pies caminando sobre la moqueta.

Onsen por la noche en hotel de Kusatsu

Parques

Buscando un ciber me crucé con el parque de Koshikawa. Es un parque precioso por el que pasear. Sin embargo, al lado tiene el estadio de beisbol, y resulta curioso el contraste entre el sonido de las cigarras, y la megafonía del estadio.

En el lago del parque había unas tortugas que no tenían miedo de los seres humanos. De hecho, se acercaban bastante a ellos.

Tortuga japonesa

Sin embargo, mal interpreté este cartél. Pensé que significaba “no darle salchichas a las tortugas”, cuando realmente significa “las tortugas muerden”!. Ya te imaginarás como lo descubrí…

Señal de peligro al tocar a las tortugas, en Japón

También estuve en el Yoyogui Park. En este parque los domingos se reune gente a hacer cosplay y los famosos rockabilys… sin embargo yo no ví ninguno 🙁

Yoyogi Park en Tokyo
Entrada a parque en Tokyo
Parque en Tokyo
Parque en Tokyo
Yoyogi Park en Tokyo

Paseando por el parque pude ver el templo principal, donde entre varias cosas, había un lugar donde la gente arrojaba unas monedas y pedía un deseo.

También estaban realizando las fotos de una boda, aunque con tanto turista, la gente de la boda se convirtió en una cosa más que ver.

Pedir un deseo en Yoyogi Park
Turistas sacando fotos a boda japonesa

La tienda de malabares

Me dí un capricho y me fuí a la tienda de malabares más importante de Tokyo. Realmente no era muy diferente de cualquier otra tienda de malabares en la que hubiese estado. Si que me llamó la atención que no tenían monociclos. También tenían algún que otro producto que no había visto en las tiendas de malabares de España.

Al final, no me resistí y me dí un capricho.

Naranja, tienda de malabares de Tokyo
Compras en Naranja, tienda de malabares en Tokyo

Good Old Friends

Este fue un momento muy especial para mí. Volví a ver a antiguos compañeros del parque temático donde había trabajado 12 años atrás. Contamos batallitas, compartimos unas risas y pasamos unos buenos momentos.

Amigos Tokyo

Conclusión

Del viaje he sacado un buen puñado de anecdotas, algún juguetito, algo de introspección, unas cuantas ampollas, y en general toda la riqueza que aporta acercarme un poco a una cultura tan diferente en la esencia y en la superficie. ¿Qué me ha gustado más?. Ummm… cuesta decidirese, ha habido muchos lugares interesantes. Sin embargo, mis mejores momentos en japón han estado ligados a las personas. A las personas que me han regalado un trato especial. Mis excompañeros de trabajo del parque temático, Haruka, Waka y Akame, el acupuntor Hisayuki y su mujer Yumi, la recepcionista del spa Laqua, los dos cocineros de un restaurante que estaba al lado de una cafetería de perros que luego resultó que estaba cerrada, la chica que fue a su casa a buscar jabón para que pudiese hacer la colada, Hanae que me ayudó a hacer compras por Osaka, Takuho que me indicó como llegar a un centro comercial y luego nos hicimos amigos, el grupo de chicas que conocía en odaiba, Ikko, Yamada, Ken y Gabriela de Ikura Circus, Kyoko que me regaló un poco de Osaka… Las personas, las que te acogen, te aceptan y te miman, son las que hacen que un lugar merezca la pena. En japón ha habido muchas, pero hoy por hoy, no es mi sitio. Así que, aun con la mochila llena de recuerdos y experiencias, me alegro de volver a casa. O Kaeri Nasai!

Confitería japonesa Pablo

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